El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs proyectó que Vaca Muerta generará una inversión acumulada de USD 60.000 millones en los próximos cinco años. El número, que recogió la agencia Bloomberg Línea durante la primera quincena de mayo de 2026, consolida el lugar del corredor neuquino en la agenda de los principales bancos globales y pone una escala financiera sobre el ciclo que ya muestran los anuncios públicos de las empresas operadoras.
La proyección de Goldman Sachs no es un anuncio aislado, sino la traducción a horizonte temporal de una serie de movimientos que la propia industria viene confirmando. La cuenta agregada arranca alta: solo entre los anuncios públicos del primer cuatrimestre de 2026, los compromisos de inversión declarados por las grandes operadoras superan ampliamente la marca de los USD 40.000 millones, y la curva de nuevos proyectos del RIGI sigue activa para el resto del año.
Cómo se construye la cuenta
Los anuncios concretos sobre los que se apoya la proyección financiera son varios. YPF anunció el proyecto LLL Oil por USD 25.000 millones en mayo, el mayor RIGI presentado hasta la fecha en Argentina. El plan plurianual de Vista Energy contempla USD 5.600 millones de inversión hacia 2028. GeoPark, en sociedad con GyP, ingresó al RIGI con USD 1.000 millones. Continental Resources consolidó su presencia en el corredor central neuquino tras el visto bueno de Energía de Neuquén para ingresar a CASE, Aguada Cánepa y Bandurria Centro junto a PAE. Chevron, Pampa Energía, Tecpetrol, Pluspetrol y Shell también participan del consorcio VMOS que opera el sistema de transporte de petróleo del nuevo ciclo.

Sumar a esos anuncios la inversión en infraestructura asociada —oleoductos, gasoductos, plantas de tratamiento, terminales portuarias, líneas de transmisión— eleva la cuenta hacia los USD 60.000 millones que proyecta Goldman Sachs. La cifra es coherente con los benchmarks que distintos bancos y consultoras internacionales empiezan a manejar para Vaca Muerta en el ciclo 2026-2030.
Por qué importa la lectura de un banco internacional
Cuando un banco de la escala de Goldman Sachs publica una proyección de inversión sobre una geografía específica, no está haciendo un pronóstico aspiracional. Está calibrando expectativas para sus propios clientes corporativos e institucionales, que toman decisiones de compra de deuda emitida por las operadoras, de participación en proyectos de infraestructura o de exposición a los bonos de provincias productoras. La proyección, en ese sentido, funciona como una validación externa del ciclo que la Argentina y Neuquén vienen mostrando.
La lectura del banco se inscribe en un consenso mayor entre los principales analistas internacionales: Vaca Muerta dejó la etapa de potencialidad y pasó a la de consolidación. Los flujos exportadores del primer trimestre de 2026 generaron un superávit comercial energético superior a los USD 2.400 millones, con un crecimiento del 29% en cantidades exportadas. El BCRA viene acumulando reservas en un ciclo de 88 ruedas consecutivas como comprador neto, con más de USD 8.000 millones sumados en lo que va del año. La proyección de Goldman se apoya en ese piso macro real, no en una expectativa abstracta.
El impacto en la economía neuquina
Si la proyección se materializa, el efecto sobre la economía provincial es estructural. Las regalías hidrocarburíferas que la provincia percibe sobre la producción se convierten en flujo fiscal sostenido por la próxima década. La derrama sobre proveedores neuquinos —pymes que trabajan en logística, servicios técnicos, alimentación, transporte, hospedaje— escala en paralelo. La demanda laboral ya proyecta 40.000 puestos adicionales en los próximos cuatro años. El mercado inmobiliario sigue mostrando una de las dinámicas de crecimiento más fuertes del país.
Para el gobierno provincial, la pregunta política central no es si la inversión llega, sino cómo se canaliza territorialmente. El gobernador Rolando Figueroa viene sosteniendo una agenda que combina facilitación de las inversiones privadas con captura de valor para la provincia vía obra pública estratégica, formación técnica y desarrollo de infraestructura. La proyección de Goldman Sachs es, en ese sentido, una validación de la estrategia macro pero también un recordatorio: el ciclo viene rápido y el margen para errores de planificación se achica.
Las variables que pueden ajustar la cuenta
Ninguna proyección de cinco años es lineal. Las variables que pueden ajustar la cifra de Goldman Sachs son varias. La primera es el precio internacional del petróleo: una caída sostenida del Brent y del WTI cambia la rentabilidad de los pozos no convencionales y modifica el ritmo de inversión. La segunda es el costo logístico: si los proyectos de infraestructura de transporte (oleoductos hacia el Atlántico, terminales portuarias) avanzan en plazo, la curva exportadora se sostiene. La tercera es la estabilidad regulatoria: la continuidad del RIGI y de los marcos provinciales sobre cesiones de áreas y régimen de regalías es la condición que las empresas evalúan antes de comprometer capital de largo plazo.
Goldman Sachs proyecta sobre el escenario base que esas tres variables se mantengan razonablemente alineadas. La provincia, las empresas operadoras y el gobierno nacional tienen sus propios incentivos para sostener ese alineamiento. Lo que sigue son los próximos cinco años de ejecución concreta sobre una proyección que dejó de ser optimista para volverse, según el principal banco de inversión del mundo, escenario base.
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