El ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, anunció hoy que nuevas perforaciones en Vaca Muerta se incorporarán al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), mientras el equipo económico recalibra las bandas de flotación del tipo de cambio para responder al ciclo de la economía nacional. La decisión confirma que la apuesta del Gobierno por Vaca Muerta como ancla del ingreso de divisas se mantiene como pieza estructural del programa económico, aun en un contexto donde el precio internacional del petróleo no acompaña con la fuerza que el equipo quisiera.
El razonamiento de fondo es claro. La Argentina necesita un flujo sostenido de dólares para mantener la estabilidad cambiaria, para acumular reservas y para reducir el riesgo país. Vaca Muerta es, junto al agro, la fuente de divisas más confiable de mediano plazo. Sostener la curva de inversión privada en el corredor neuquino, vía RIGI y vía estabilidad regulatoria, es la condición operativa para que ese flujo se mantenga durante los próximos años.
El número macro: balanza energética y reservas
Los datos del primer trimestre de 2026 ya muestran el efecto. El superávit comercial energético de la Argentina superó los USD 2.400 millones en el primer trimestre, con un crecimiento del 29% en las cantidades exportadas. El Banco Central, conducido por Santiago Bausili, viene acumulando reservas en una racha de 88 ruedas consecutivas como comprador neto, con un saldo positivo acumulado de más de USD 8.000 millones en lo que va de 2026.

Esa dinámica es la que el equipo económico quiere preservar. Por eso la incorporación de nuevas perforaciones al RIGI no es una decisión sectorial: es una decisión macroeconómica. Cada proyecto que ingresa al régimen acelera la curva de producción y, por la vía exportadora, agrega divisas al frente externo del país. Vaca Muerta no es solo una política energética: es, en la lectura del Ministerio de Economía, una variable de política monetaria.
Cómo conecta con Neuquén
Para la provincia, la decisión nacional tiene impacto directo. Los proyectos que ingresan al RIGI generan empleo local, derraman sobre proveedores neuquinos y aumentan las regalías que perciben las arcas provinciales. El gobernador Rolando Figueroa viene sosteniendo desde el inicio de su gestión una articulación pragmática con la Casa Rosada sobre la agenda energética: respaldo al RIGI como instrumento, defensa de la autonomía provincial sobre los recursos y reclamo de coparticipación adecuada de los beneficios fiscales.
La línea cuajó en los anuncios recientes. YPF presentó el proyecto LLL Oil por USD 25.000 millones bajo RIGI, el más grande del régimen hasta la fecha. GeoPark, junto a GyP, ingresó con USD 1.000 millones. Y la incorporación de nuevas perforaciones que ahora confirma Caputo amplía el universo del régimen a operaciones que hasta hace meses no encajaban en el esquema. Es continuidad de la línea política, no inflexión.
El precio del petróleo: el factor que el Gobierno no controla
Hay una variable, sin embargo, que escapa al equipo económico. El precio internacional del petróleo oscila durante el primer cuatrimestre de 2026 en niveles que presionan los márgenes de la producción no convencional argentina. El break-even de los pozos de shale oil en Vaca Muerta mejoró significativamente durante los últimos años por curva de aprendizaje, pero sigue siendo sensible al precio del Brent y del WTI.
Si el precio se sostiene en los rangos actuales o sube, la apuesta del Gobierno se confirma sin sobresaltos. Si cae de forma sostenida, parte de los proyectos podrían reducir velocidad de ejecución. Por eso la pieza de política económica del RIGI funciona como un seguro: con incentivos fiscales y cambiarios fuertes, los proyectos siguen siendo atractivos aún en escenarios de precios menos favorables.
Bandas de flotación y respaldo cambiario
La recalibración de las bandas de flotación que viene ejecutando Caputo apunta al mismo objetivo. Un tipo de cambio más alto sostenido —en torno a niveles que el mercado considera de equilibrio— mejora la rentabilidad en pesos de los exportadores y refuerza el incentivo a aumentar la producción. Para Vaca Muerta específicamente, un escenario cambiario menos volátil reduce la incertidumbre y facilita la planificación de los proyectos de largo plazo que las operadoras están comprometiendo.
Es la lógica de mediano plazo que el Gobierno viene tejiendo. La macroeconomía nacional empieza a moverse en función del comportamiento exportador del corredor neuquino, y el corredor neuquino empieza a depender de las decisiones de política económica que toma el equipo de Caputo. Es una interdependencia que no existía hace una década y que define el horizonte argentino de los próximos años.
Lo que sigue
El próximo hito en esta secuencia depende de varios frentes. La aprobación administrativa de los proyectos RIGI presentados —especialmente el LLL Oil de YPF— se procesa en las próximas semanas. Las definiciones nacionales sobre tarifas energéticas y régimen de transporte de hidrocarburos son piezas regulatorias que las empresas miran con atención. Y la coordinación con Neuquén sobre obras complementarias —rutas, infraestructura logística, capacidad portuaria— se sostiene como agenda permanente.
Para Neuquén21, la lectura es estructural: la decisión de Caputo de profundizar el RIGI sobre Vaca Muerta confirma que la provincia es la pieza más valorada de la macroeconomía argentina actual. Y para los lectores neuquinos, es el contexto que explica por qué los anuncios de inversión se aceleran y por qué la curva de empleo en la cuenca proyecta 40.000 puestos adicionales en los próximos cuatro años. La política económica nacional y el desarrollo provincial dejaron de ser dos conversaciones separadas.
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