Hay un rincón del norte neuquino donde la cumbre más alta del sur del país se ve desde la calle. Es Varvarco, un pueblo del departamento Minas, en el Alto Neuquén, con poco más de 700 habitantes. Desde ahí se organiza la visita al cerro Domuyo, que se eleva a unos 4.707 metros sobre el nivel del mar. Con la primavera avanzada y el verano 2026 a la vista, el destino vuelve a aparecer en la agenda de quienes buscan algo distinto a los lagos del sur de la provincia. Acá no hay multitudes. Hay ríos, termas y silencio.
Qué hacer en Varvarco: pesca, trekking y termas
La primera postal es el agua. En la confluencia de los ríos Varvarco y Neuquén se practica pesca deportiva, una de las actividades que más convoca en la zona. Después vienen las caminatas: el senderismo y el trekking tienen al Domuyo como telón de fondo, aunque no hace falta subir a la cumbre para disfrutar el paisaje. Los recorridos, de hecho, se adaptan a distintos niveles. Para el visitante que llega por primera vez, la propuesta es simple. Caminar, mirar y detenerse.

El otro gran atractivo está bajo tierra. La actividad geotérmica alrededor del cerro Domuyo genera géiseres, fumarolas y termas naturales que se pueden visitar. Tres nombres se repiten entre quienes ya conocieron el lugar: Las Olletas, Los Tachos y Aguas Calientes. Son puntos donde el agua caliente brota entre las rocas y arma piletones a cielo abierto. Por eso muchos combinan la caminata con un baño termal al final del día. El contraste es parte del atractivo: montaña helada arriba y vapor a la altura de los pies.
Los Bolillos y Colo Michi Có: piedra y memoria
Varvarco también es la puerta a dos sitios que no tienen que ver con el agua. El primero es Los Bolillos, un conjunto de formaciones rocosas modeladas por la erosión que parecen esculturas. El segundo es el yacimiento arqueológico de Colo Michi Có, con más de 600 piezas con grabados prehispánicos. Es un testimonio de ocupación humana muy anterior a los pueblos que hoy habitan la región. Mientras Los Bolillos hablan del tiempo geológico, Colo Michi Có habla del tiempo humano. Los dos se visitan con base en el pueblo.

Qué conviene saber antes de viajar al Alto Neuquén
Hay dos cosas que el viajero tiene que resolver por su cuenta: la ruta y la época. El Alto Neuquén es zona de alta montaña, con distancias largas y servicios más acotados que en los destinos consolidados de la provincia. Antes de salir, conviene chequear el estado de los caminos y la apertura de las áreas termales en la página oficial de turismo de la provincia o en la oficina local. También hay que prever combustible, abrigo y provisiones, porque el pueblo es chico y la oferta no es la de una ciudad. Con esa previsión, la experiencia cambia por completo.
Para el Alto Neuquén, el turismo es una de las pocas actividades capaces de generar ingresos propios, lejos de la economía del petróleo que domina el resto de la provincia. Varvarco entra en esa lógica con el cerro Domuyo, las termas y el silencio como carta de presentación. La invitación, en palabras de quienes promocionan el destino, es «a desconectar y disfrutar de un entorno de calma y relax puros». Lo que viene ahora es la temporada de verano, cuando los caminos de montaña se vuelven más transitables y el pueblo recibe a la mayoría de sus visitantes. Ese es el momento para anotar el destino en la lista. Y para descubrir que la montaña más alta del sur argentino tiene un pueblo chico a sus pies.

