La Universidad Nacional del Comahue entra en la semana definitiva de la elección de sus próximas autoridades. La votación universal y obligatoria arranca el viernes 23 de mayo con una jornada anticipatoria para las unidades académicas semipresenciales, y se completa el lunes 26 y martes 27 de mayo con el resto de los claustros. Compiten dos fórmulas: la oficialista «Futuro UNCo», encabezada por Christian Lopes (rector) y Lorena Higuera (vicerrectora), y la opositora «Impulsar la UNCo», con Carlos Espinosa y Ana Basset.
Están habilitados a votar 37.756 electores distribuidos en cuatro claustros: docentes, no docentes, estudiantes y graduados. Además del rectorado se eligen decanos en 17 unidades académicas, 40 representantes del Consejo Superior y 16 representantes en cada Consejo Directivo de las facultades de Neuquén y Río Negro. El escrutinio definitivo se completa el miércoles 28 de mayo.
Las dos fórmulas y el modelo de gestión en juego
Futuro UNCo (Lopes-Higuera) propone continuidad de la gestión actual y profundización del modelo de articulación con la industria hidrocarburífera. Lopes viene de seis años como Secretario de Planeamiento y Desarrollo Institucional bajo la conducción de Gustavo Crisafulli, y conoce el flujo operativo de los convenios con empresas operadoras y proveedoras de Vaca Muerta. La lógica del oficialismo es que la actividad regional genera capital —contratos de investigación, becas, programas de extensión, donaciones— que la universidad puede capturar para complementar el presupuesto nacional siempre insuficiente.
Impulsar la UNCo (Espinosa-Basset) plantea un modelo de vinculación más selectivo. Espinosa, decano de Turismo, propone «vinculación inteligente» con criterios de auditoría académica, publicación de los términos contractuales y transparencia sobre la distribución del overhead entre las facultades. La crítica de la oposición no es ideológica sobre los convenios privados sino de gestión: cuánto se cobra por cada convenio, qué obligaciones académicas asume la institución, qué propiedad intelectual queda en cada parte, qué porcentaje del overhead efectivamente llega a las facultades.
La diferencia operativa es real: con Lopes, los convenios se aceleran; con Espinosa, se ordenan antes de escalar. La comparativa entre las dos fórmulas sobre los cuatro ejes principales del debate universitario es la pieza de referencia para entender qué modelo de UNCo se está votando.
La articulación con los gobiernos provinciales
El segundo eje de diferencia es cómo articula la universidad con los gobiernos provinciales de Neuquén y Río Negro. El presupuesto universitario nacional viene cayendo en términos reales desde 2024, y conseguir financiamiento complementario es una variable política clave para todas las universidades nacionales.
Futuro UNCo mantiene la línea Crisafulli de reclamo institucional vía CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) y articulación con sindicatos docentes para presión política colectiva sobre el gobierno nacional. Es un modelo de defensa de autonomía universitaria que prioriza la dimensión federal del reclamo.
Impulsar la UNCo propone vinculación activa con los gobiernos provinciales. La fórmula opositora argumenta que las universidades patagónicas tienen geografía favorable: las provincias donde están ubicadas captan regalías hidrocarburíferas masivas y tienen capacidad fiscal para sostener programas de investigación, becas y obras edilicias. Conseguir convenios provinciales es captura de capital local, sin renunciar al reclamo nacional pero sin esperar exclusivamente esa salida.
El cronograma de votación
La elección se distribuye en tres jornadas:
Viernes 23 de mayo, de 10 a 17 horas. Votan las unidades académicas con modalidad semipresencial: Facultad de Ciencias de la Educación y Facultad de Psicología. Es jornada anticipatoria que históricamente marca tendencia general porque concentra claustros docentes y estudiantes activos.
Lunes 26 y martes 27 de mayo, de 10 a 20 horas. Vota el resto de las facultades. En esa franja se define la mayoría del padrón: las facultades grandes —Humanidades, Ingeniería, Economía, Ciencias Médicas— concentran la mayoría del electorado.
Miércoles 28 de mayo. Escrutinio definitivo y proclamación oficial de la fórmula ganadora. La transición a la nueva conducción del rectorado se completa antes de fin de junio.
Las claves para mirar la elección
Las internas universitarias suelen tener resultados estrechos. La UNCo no es excepción: el padrón está ponderado por claustro, y el peso relativo de docentes (45%), estudiantes (35%), graduados (10%) y no docentes (10%) hace que ninguna fórmula pueda ganar sin alguna combinación de claustros.
El claustro docente históricamente se alinea con el oficialismo universitario por estabilidad de escalas y antigüedades reconocidas. Si Futuro UNCo gana el docente con margen claro, asegura el piso de su porcentaje. Lopes parte como favorito ahí. El claustro estudiantil es el más volátil y el que más se moviliza en el tramo final de campaña. Si Impulsar la UNCo gana decididamente al estudiantil, se acerca a la posibilidad de ganar, pero necesita compensar la diferencia docente con saldo positivo en estudiantes, graduados y algún margen en no docentes.
La elección no es solo del rector. También se eligen 17 decanos, 40 representantes del Consejo Superior y los Consejos Directivos. La conducción del rectorado es importante, pero la composición del Consejo Superior es la que efectivamente decide políticas universitarias de fondo. Si Lopes gana el rectorado pero Impulsar la UNCo conquista mayoría en Consejo Superior, la gestión Lopes-Higuera va a tener que negociar política universitaria pieza a pieza durante cuatro años. Si Espinosa-Basset gana el rectorado pero el oficialismo retiene Consejo Superior, la oposición va a tener voz ejecutiva pero capacidad limitada de imponer cambios estructurales.
El contexto que recibe la nueva conducción
La nueva conducción asume con un escenario macro complejo. El sistema universitario nacional viene atravesando un período de fuerte presión presupuestaria: paritarias docentes que avanzan por debajo de la inflación, partidas de gastos de funcionamiento que llegaron tarde durante 2025 y un esquema de actualización que recién comenzó a ordenarse en el primer trimestre de 2026 luego del acuerdo entre el gobierno nacional y las universidades públicas.
La UNCo, por su tamaño y por la geografía sobre la que opera, es particularmente sensible a estas tensiones. Sostener centros regionales en distintas localidades de Neuquén y Río Negro, mantener oferta de carreras en zonas distantes del campus central y conservar el plantel docente exige un nivel de inversión que la propia institución viene reclamando recomponer.
Para la Universidad Nacional del Comahue, esta elección define la conducción del próximo período en un momento bisagra: el sistema universitario nacional discute marco normativo, financiamiento y oferta académica, mientras Vaca Muerta y otros sectores regionales generan demanda creciente de formación técnica y profesional. El rectorado que se elige esta semana va a tener que conducir esa intersección.
El miércoles 28 a la noche se va a saber qué línea conduce la UNCo hasta 2030. Para el ecosistema universitario neuquino y rionegrino, es la decisión política institucional más estructural de los próximos cuatro años.
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