La Feria Internacional del Libro «Marcelo Martín Berbel» bajó sus persianas un día antes de lo previsto. La Municipalidad de Neuquén adelantó el cierre al sábado 19 de septiembre por el alerta meteorológico de este domingo, aunque extendió el horario de las carpas hasta la medianoche. El balance oficial habla de más de 270.000 visitantes en el predio del Museo Nacional de Bellas Artes. Con esa cifra, el municipio presenta a la Feria del Libro de Neuquén como la cita cultural más importante de la Patagonia y como un récord. Pero el número merece una segunda lectura: es exactamente el mismo que la gestión de Mariano Gaido informó al cierre de la edición 2025.
Los números que dejó la XIII edición
María Pasqualini, secretaria de Jefatura de Gabinete, fue la encargada del balance. «Fue una feria muy exitosa que movilizó a 270.000 personas durante todos los días y estuvo siempre completa», dijo. Según la funcionaria, 10.000 chicos y chicas recorrieron el predio con la visita educativa guiada. Las ventas se sostuvieron en unos 6.000 libros diarios, con 20 provincias representadas y más de 100 stands. Además, 200 escritores locales, regionales y nacionales se inscribieron para presentar sus obras. El dato nuevo de este año es otro: 800 docentes anotados en los trayectos formativos, un indicador que no figuraba en el balance anterior.

La feria se inauguró el viernes 11 con el intendente Gaido y el gobernador Rolando Figueroa, bajo el lema «Libros que transforman, una ciudad en movimiento». Durante nueve jornadas, la entrada fue libre y gratuita. El predio sumó food trucks, emprendedores del programa Neuquén Emprende y actividad continua en tres auditorios. Para la gestión local, ese combo cumple tres objetivos a la vez: democratizar el acceso a la cultura, mover la economía regional y posicionar a la ciudad como capital de eventos del sur argentino.
Un récord que iguala al de 2025
El comunicado municipal califica la convocatoria como «sin precedentes». Sin embargo, el balance que la Municipalidad difundió en septiembre de 2025 sobre la Feria del Libro de Neuquén informó las mismas cifras centrales: 270.000 visitantes, 10.000 estudiantes, 6.000 libros por día y 200 propuestas de escritores. Aquella edición contó 115 stands en diez jornadas. Esta duró nueve y suma «más de 100». Es decir, los indicadores no muestran crecimiento sino estabilidad. Dos días antes del cierre, Pasqualini había proyectado que «este año vamos a andar en los 300.000 visitantes». Esa meta no se cumplió. Tampoco hay un conteo independiente: todas las cifras de público son estimaciones oficiales sin metodología publicada.
Nada de eso le quita peso al evento. Una feria gratuita que sostiene 270.000 visitas dos años seguidos, con 6.000 libros vendidos por día, es un fenómeno real de consumo cultural. Pasqualini lo resumió así: «esta decimotercera edición fue la más importante de la feria por su crecimiento, que demuestra que va a la par de cómo se proyecta la ciudad». La discusión, entonces, no es si la feria funciona. Es cuánto vale la palabra récord cuando los números se repiten. Para una gestión que hace de los eventos masivos una marca, el matiz importa.
El viento que cambió la agenda
El cierre anticipado tuvo una razón concreta. El Servicio Meteorológico Nacional emitió alerta amarilla por viento para toda la provincia este domingo, con ráfagas de entre 79 y 87 km/h y picos que podrían superar los 100 km/h. En la cordillera, la advertencia subió a naranja por nevadas de hasta 20 centímetros. Es la primera ráfaga fuerte de la primavera, y con carpas montadas al aire libre el riesgo no era menor. Por eso el sábado se estiró hasta la medianoche, para que vecinos y visitantes aprovecharan la última jornada.
Lo que viene ahora es la evaluación de fondo. La Feria del Libro de Neuquén ya tiene público asegurado; el desafío de la próxima edición es demostrar crecimiento con datos comparables. Un conteo con metodología pública, cifras de facturación de las librerías y el costo real de la organización permitirían medir si la ciudad consolida su lugar en el mapa cultural y turístico del sur. Hasta entonces, el récord seguirá siendo una palabra del comunicado, no una estadística.

