La Gran Avenida gana terreno sobre la vieja Ruta 22. Este sábado 19 de septiembre, la Municipalidad de Neuquén habilita 400 metros más del eje central, entre Láinez y Don Bosco. Con esa apertura vuelven a funcionar los cruces transversales de Leguizamón y Láinez. Esas conexiones habían quedado cortadas desde fines de agosto, cuando se abrieron los primeros 200 metros. Para los vecinos del sector, el cambio es concreto: los dos lados de la avenida se conectan otra vez y el tránsito deja de depender de las colectoras.
El tramo nuevo se suma a los 200 metros que el intendente Mariano Gaido inauguró el 25 de agosto entre Chaneton y Gatica. Aquel día se había prometido esta segunda apertura en 15 días; llegó unos diez días después de ese plazo. La secuencia, sin embargo, se mantiene: cada habilitación parcial libera un frente y permite avanzar sobre el siguiente. El secretario de Infraestructura y Planeamiento Urbano, Alejandro Nicola, defendió el esquema. «Esta habilitación parcial es un paso muy importante porque nos permite recuperar circulación, eliminar restricciones y volver a conectar ambos lados de la avenida», dijo. También sumó a esa lista el cruce de Nordenstrom, abierto en el tramo anterior, y anticipó que los tres juntos van a mejorar la movilidad de toda la zona.
Cómo se circula por el tramo Láinez–Don Bosco
Desde ahora, el tránsito se concentra sobre el eje central de la avenida. Quedan disponibles dos carriles por sentido y un tercer carril de estacionamiento temporario para frentistas. Es una configuración provisoria, pensada para sostener la circulación mientras se construyen los dos carriles restantes de cada lado, la bicisenda, el espacio verde y la vereda. Las viejas colectoras, en cambio, dejan de usarse: desaparecen con la obra.

Nicola pidió cuidado porque los autos siguen pasando por adentro de una obra en ejecución. Reclamó «máxima precaución, respeto de las velocidades máximas, respeto de los agentes de tránsito y banderilleros que están en cada esquina». Para ordenar esa convivencia entre vehículos, peatones y trabajadores, todo el corredor cuenta con vallas plásticas y New Jersey, conos, defensas metálicas, flechas luminosas y cartelería preventiva. Cada sector intervenido tiene además delimitaciones visibles.
Pluviales, veredas y luces: lo que sigue en los laterales
Con los autos ya sobre el eje central, las cuadrillas se mueven a los sectores laterales del tramo. Ahí se define la configuración urbana definitiva de la Gran Avenida. Primero van los pluviales longitudinales; después, las nuevas veredas y las bicisendas. Durante esos trabajos, el acceso a viviendas y locales comerciales queda garantizado con recorridos delimitados y señalizados, para que los clientes puedan seguir entrando a los negocios. En paralelo arranca el desmontaje progresivo del cerco provisorio de obra. Ese paso habilita el cordón cuneta del lado de la vereda y el montaje de la nueva iluminación, que replica el esquema del cantero central y completa la cobertura LED sobre toda la traza.
Una obra de $40.000 millones que apunta a fin de año
Los 400 metros nuevos son una pieza de un plan mucho más grande. La reconversión de la ex Ruta 22 en un corredor urbano demanda $40.000 millones, financiados con recursos propios del municipio, según informó la comuna. La obra arrancó en febrero de 2026 y prevé diez carriles en total, cinco por sentido, con bulevar central y redes subterráneas nuevas. El objetivo oficial es terminarla antes de fin de año. Incluye además un viaducto en la zona de los puentes, cuya estructura debería quedar montada en ese mismo plazo. Y ya hay una segunda etapa en carpeta: la extensión desde Gatica hasta el aeropuerto, con licitación prevista entre noviembre y diciembre y ejecución desde febrero de 2027. Es la mayor obra pública de la ciudad en marcha y la bandera de la gestión de Gaido frente al freno de la obra vial nacional.
Lo que viene ahora es más de lo mismo, por tramos. Nicola ya lo dijo: las habilitaciones parciales «van a seguir dándose a lo largo de la obra», y cada una acerca el diseño final. El próximo paso a seguir es la definición, prevista para fines de octubre según anticipó el propio secretario, sobre cuándo se trasladará todo el tránsito a la nueva avenida. Hasta entonces, la Gran Avenida se recorre como lo que todavía es: una obra en marcha con autos adentro. Para el vecino, el balance de este sábado es simple: 400 metros más, dos cruces recuperados y colectoras que empiezan a quedar en el pasado, con impacto directo en la actividad comercial del corredor.