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Vaca Muerta se prepara para un nuevo salto de escala, con más caños para evacuar producción, más gas para exportar y nuevos proyectos de inversión. Pero ese crecimiento no garantiza que las pymes de Vaca Muerta crezcan al mismo ritmo. Esa fue la advertencia central de un debate entre empresarios proveedores y un economista, esta semana, en la previa de la expo AOG Patagonia de octubre. Participaron Carlos Echeverry, del CIAR; Nicolás D’Ángelo, director comercial de Equipel; Gustavo Puzzolo, de Conuar; y el economista Juan Carlos Hallak.
Sobreoferta y precios bajos para los proveedores
Para Echeverry, el escenario tiene dos caras. Por un lado, las obras y las nuevas condiciones para exportar están destrabando las limitaciones que frenaban la producción. Sin embargo, las proveedoras vienen de años difíciles. Según su lectura, la actividad convencional y en campos maduros “paró a cero” durante un año y medio o dos. Las 55 áreas del Plan Andes de YPF estaban en transición. Muchas empresas, dijo, “casi se destruyeron” en esa etapa.

La foto actual no es más cómoda. “Hoy la competencia en Neuquén es tremenda, la oferta supera cualquier demanda”, planteó el empresario. Solo los servicios muy específicos, como equipos de perforación o fractura, van a seguir sumando valor agregado. Todo lo demás, en cambio, crecerá de forma moderada y con precios bajos. A eso se suma la llegada de empresas de otros sectores atraídas por la cuenca. Muchas entran, bajan precios y después se retiran, porque sostener caja negativa durante mucho tiempo no es fácil.
Asociarse para ganar tiempo y caja
D’Ángelo aportó otro cambio de fondo: la apertura de la economía. “Veníamos de una economía 100% cerrada a una economía 100% abierta”, describió. Equipel, su empresa de servicios para el sector eléctrico, cerró un acuerdo con Siemens para importar componentes de celdas de media tensión y adaptarlos localmente. El proceso demandó cerca de dos años y exigió certificar capacidades ante la compañía internacional. Para el directivo, el valor agregado hoy está en salir a ver qué ofrece el mundo y ajustarlo a la demanda local.
La asociatividad fue el principal punto de coincidencia. El CIAR quiere usar su estructura para vincular empresas que busquen entrar al mercado neuquino, con bases, equipos, personal y contratos ya montados. La ganancia, según Echeverry, son “entre 12 y 18 meses menos de caja negativa”. La condición es la confianza, que “se gana día a día y se pierde muy rápido”. Ya hay asociaciones armadas para presentar en la AOG Patagonia de octubre. D’Ángelo ve hoy mucha más predisposición entre colegas que hace unos años, porque el salto de escala no se puede abastecer en soledad.
Del plomo a la exportación
La colaboración también sirve para crear capacidades que el país no tiene en escala suficiente. Puzzolo contó que Conuar necesitaba fundición de plomo a gran escala para un producto de exportación y solo encontraba proveedores chicos. Entonces armó un equipo de ingeniería con la Comisión Nacional de Energía Atómica e Y-TEC, y salió a desarrollar dos empresas. La primera entrega está prevista para octubre. Echeverry sumó una experiencia previa: junto con Y-TEC y Tecpetrol desarrollaron material disoluble que después también exportaron. En su visión, combinar generaciones jóvenes con trabajadores que acumulan décadas en la actividad petrolera puede definir la competitividad.
Lo que falta del lado del Estado
Hallak reconoció las mejoras de productividad y calidad que impulsan las propias empresas, pero marcó una “ausencia total de instrumentos” públicos frente a otras experiencias internacionales. Además, lo que más falta, dijo, es voluntad y visión. Para el economista, el compre nacional aplicado de forma aislada genera ineficiencias. La inteligencia de un Estado pasa por monitorear, tener información y saber dónde apretar para que las operadoras desarrollen proveedores. D’Ángelo puso el contrapunto neuquino: FECENE, la federación de cámaras del sector energético, sienta en una misma mesa a privados, gobierno provincial y sindicatos. Eso agiliza discusiones que llevarían mucho tiempo, como se sigue en economía regional.
Lo que viene ahora tiene fecha concreta. La expo AOG Patagonia de octubre mostrará si las asociaciones anunciadas se concretan en contratos. La primera entrega de plomo fundido a gran escala será la prueba de que la ingeniería conjunta funciona. Mientras tanto, las pymes de Vaca Muerta compiten por precio en un mercado sobreofertado, sin una estrategia pública que las acompañe. El salto de escala llega; la pregunta es cuántas proveedoras argentinas suben con él.

