Más de 80 robots construidos por chicos y jóvenes de toda la provincia van a compartir la misma cancha este sábado. No es un partido de básquet ni un recital: el estadio Ruca Che de Neuquén capital recibe la final de la Liga Robótica Neuquina, una competencia que durante meses recorrió el interior provincial. La entrada es libre y gratuita, y la jornada va de 10:30 a 15. Para muchos de los participantes será la primera vez que muestran su trabajo frente a un público grande.
Quiénes compiten y en qué disciplinas
La organización está a cargo de la Agencia Neuquina de Innovación para el Desarrollo (ANIDE), la agencia provincial que impulsa proyectos de ciencia y tecnología desde el gobierno de Neuquén. Participan más de 170 jóvenes de clubes de robótica, escuelas e instituciones de formación tecnológica. Cada equipo llega con robots que diseñó y programó a lo largo de la liga. Ahora, esos desarrollos se prueban contra los de los demás, en vivo y con reloj.

Las pruebas son cuatro: fútbol robótico, sumo, mini sumo y seguidor de línea. En el fútbol, los robots tienen que llevar una pelota al arco rival. En el sumo y el mini sumo, en cambio, el objetivo es empujar al adversario fuera de un círculo; la diferencia entre ambas está en el tamaño y el peso permitidos. El seguidor de línea premia la precisión, porque el robot debe recorrer un circuito marcado en el piso sin salirse y en el menor tiempo posible. Hay además dos categorías por edad. La infantil reúne a chicos de 7 a 12 años; la juvenil y de adultos, a participantes desde los 13.
Una liga que recorrió la provincia
La final es el cierre de un recorrido largo. Antes de llegar al Ruca Che, la Liga Robótica Neuquina tuvo paradas en distintas localidades del interior, donde los equipos fueron sumando experiencia y ajustando sus diseños. Joaquín Perren, secretario ejecutivo de ANIDE, resumió así lo que vio en ese camino: «Cada parada en el interior provincial nos demostró que en Neuquén hay un enorme talento». Por eso la jornada del sábado no es solo una competencia. También funciona como vidriera de lo que se está haciendo en escuelas y clubes lejos de la capital, con menos recursos y la misma ambición.
Por qué importa más allá del sábado
Programar un robot que siga una línea o empuje a otro fuera de un círculo parece un juego. Pero detrás hay electrónica, código, mecánica y trabajo en equipo, es decir, las mismas habilidades que hoy demanda la industria. En una provincia donde la economía gira alrededor de la energía, formar chicos que sepan automatizar procesos tiene un valor concreto. Los talleres de los yacimientos, las empresas de servicios y las pymes de tecnología e innovación necesitan cada vez más perfiles con esa base. Una liga escolar de robótica es, en ese sentido, el primer escalón de una cadena que termina en el empleo calificado que busca la región, como se ve en la agenda de energía y sociedad.
Lo que viene ahora es la pista. La cita es este sábado 31 de octubre, de 10:30 a 15, en el Ruca Che, y el público no necesita inscribirse. Para los equipos, en cambio, será el momento de comprobar si el trabajo de meses rinde bajo presión. Quien quiera ver de cerca cómo trabajan los chicos de la Liga Robótica Neuquina solo tiene que acercarse al estadio. Después de la final quedará la pregunta de fondo: cuántos de esos 170 jóvenes van a seguir programando cuando la competencia termine.