La tierra volvió a moverse en el corazón de la cuenca neuquina. Este viernes 26 de junio, el Observatorio de Sismicidad Inducida (OSI) informó tres nuevos temblores en territorio neuquino. Con estos eventos, ya son 47 los sismos en Vaca Muerta registrados en lo que va de 2026. La cifra preocupa a los especialistas. Además, vuelve a poner sobre la mesa la relación entre la fractura hidráulica y la actividad telúrica.
Los epicentros se ubicaron cerca de pozos en proceso de fractura hidráulica. La zona afectada corresponde al área Bajada del Palo Oeste, operada por Vista Energy Argentina SAU. Según el reporte, los movimientos alcanzaron magnitudes de 2,6 y 2,7 en la escala de Richter. Las profundidades fueron de 8, 10 y 12 kilómetros. Por su parte, los tres epicentros quedaron a unos 25 kilómetros al noreste de Añelo.
Movimientos sin percepción, pero con alerta técnica
Los temblores fueron medidos por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES). De acuerdo con el OSI, la población cercana no percibió los movimientos. Esto ocurrió pese a la seguidilla de eventos en una misma jornada. Por eso, los especialistas insisten en monitorear la zona con instrumentos de precisión. En ese contexto, la ausencia de percepción no implica ausencia de riesgo.

El dato del año marca una tendencia clara. Durante el mismo período de 2025 se habían contabilizado 27 movimientos. El total de sismos en Vaca Muerta saltó a 47, un incremento significativo. Además, el aumento coincide con el crecimiento de las operaciones no convencionales en la cuenca. En consecuencia, el monitoreo se vuelve cada vez más relevante para la región.
Una relación documentada desde 2018
La conexión entre la actividad hidrocarburífera y los temblores no es nueva. El OSI documenta este vínculo desde 2018. La tendencia muestra un número creciente de eventos año tras año. De hecho, durante 2025 se registraron 105 sismos asociados a esta actividad. Esa cifra fue un récord desde el inicio de la explotación no convencional en la provincia. El fenómeno, por lo tanto, ya forma parte del paisaje energético neuquino.
El reclamo por el semáforo sísmico
El Observatorio reclama medidas concretas desde hace tiempo. En reiteradas oportunidades pidió que las autoridades exijan el protocolo de semáforo sísmico. Ese mecanismo técnico regula la fractura hidráulica según la sismicidad registrada. Sin embargo, su aplicación todavía depende de la fiscalización provincial. El organismo insiste en que la herramienta debe ser obligatoria para todas las empresas que operan en la zona.
La propuesta del OSI fue más allá. El organismo presentó un proyecto de ley con niveles de alerta y suspensión obligatoria de operaciones. La iniciativa también incluye zonas de exclusión de 15 kilómetros alrededor de áreas pobladas. Asimismo, suma exigencias de transparencia en la información sísmica de las compañías. Por ahora, la Legislatura provincial no trató el texto.
El futuro de los sismos en Vaca Muerta dependerá de varias decisiones pendientes. El tratamiento legislativo del proyecto sigue sin fecha. Mientras tanto, la fractura avanza al ritmo del crecimiento productivo y de la discusión energética regional. Los próximos informes del OSI van a mostrar si la curva sigue en ascenso. El debate sobre el semáforo sísmico, por su parte, recién empieza a tomar temperatura.
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