En Neuquén se hace nafta con plástico desde hace una década. Lo hace un laboratorio de la Facultad Regional Neuquén de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), que toma envases descartados y los convierte en combustible líquido. Este domingo 11 de octubre el Gobierno de Neuquén difundió el estado del proyecto. El dato nuevo es que en 2026 el grupo empezó a trabajar para una operadora energética nacional, cuyo nombre no se informó. Para una ciudad que tira toneladas de plástico por semana y vive de los hidrocarburos, la combinación no es menor.
La iniciativa nació en 2014 como un desafío académico. El profesor Héctor Beck, titular de la cátedra de Refinación de Petróleo, se lo propuso a un grupo de estudiantes: Daniela Vázquez, Daiana Lizarrondo, Gabriela Shell y Raúl Espinoza. Gabriel Cerda se incorporó después. Hoy lo dirige Gabriela Shell, ingeniera y doctoranda. Lo que empezó como ejercicio de aula terminó siendo una planta piloto con becarios propios y pedidos de la industria, dentro del mapa de tecnología e innovación que crece en la región.
¿Cómo se convierte el plástico en combustible?
La técnica se llama craqueo térmico y es una forma de reciclado químico. Primero el plástico se lava, se seca y se muele. Después se carga en un reactor y se calienta sin oxígeno. Sin aire no hay fuego: el material se funde y las cadenas largas de moléculas se rompen en pedazos más chicos. Esos fragmentos salen como gas. Una parte se enfría y vuelve líquida; otra no condensa y queda como gas. El líquido pasa luego por una destilación fraccionada, el mismo principio que usa una refinería, y se separa en cortes parecidos a la nafta y al gasoil. Según el Gobierno provincial, unos 150 kilos de plástico rinden alrededor de 120 litros de combustible líquido.

El equipo trabajó sobre todo con polietileno PEAD, el de los bidones y envases de limpieza, y con PET, el de las botellas de gaseosa. La primera nafta con plástico salió del reactor el 5 de agosto de 2016, de acuerdo con la cronología oficial. Ese mismo año el trabajo ganó el Premio Pre Ingeniería del Centro Argentino de Ingenieros, que distingue a estudiantes avanzados de todas las universidades del país. El Gobierno de Neuquén afirma que fue el primero de ese premio para la facultad. Para las pruebas iniciales, una refinería del parque industrial de Plaza Huincul prestó instalaciones y recursos.
De la cátedra a la petrolera
La pandemia frenó el laboratorio y obligó a rediseñarlo. Cuando volvió a funcionar, el interés creció. Para el ciclo 2026 se postularon 17 estudiantes para 4 becas de investigación. En 2025 el grupo también tomó contacto con la Universidad China del Petróleo. Este año, una operadora energética nacional le pidió servicios de investigación. La Provincia no identificó a la empresa ni detalló el alcance del trabajo. Pero el paso importa porque cambia el lugar del proyecto: ya no es solo una vitrina universitaria, es un proveedor de conocimiento para la industria que mueve la economía de Vaca Muerta.
Qué significa para Neuquén
Para el vecino, la nafta con plástico sigue siendo una escala de laboratorio. Ciento veinte litros por tanda no resuelven la basura de una ciudad. Pero el laboratorio muestra una ruta que la región conoce poco: tratar el residuo plástico como materia prima y no como problema, un tema que cruza energía y sociedad. En una provincia que vive de sacar hidrocarburos del subsuelo, hay un grupo que los obtiene de la bolsa de la basura. Lo que viene ahora es ver si la cooperación con la operadora termina en una planta de mayor tamaño o se queda en un informe. El equipo ya pasó esa prueba una vez, cuando convirtió un ejercicio de cátedra en combustible real.

