Empezaron siendo muchos y terminaron siendo diez. Ocho meses después, los alumnos de la EPET N° 4 de Junín de los Andes tienen un karting eléctrico listo para competir. Lo armaron pieza por pieza, en talleres de dos veces por semana, y ahora lo presentan como el vehículo con el que la localidad va a correr en octubre y noviembre. El auto no emite gases. Tampoco salió de una fábrica: salió de un aula técnica del sur neuquino.
De la historia del karting a la pista
El proyecto arrancó con una convocatoria numerosa. Pero el trabajo se volvió exigente y el grupo se fue decantando hasta quedar en diez estudiantes de la orientación Técnico Electromecánico: cinco de sexto año, dos de quinto y tres de cuarto. A ellos se sumó una egresada del año pasado, piloto en la edición anterior, que se quedó en Junín y volvió a la escuela para ayudar. El profesor Ignacio Vicente cuenta que la asistencia a clase tuvo un récord histórico durante esos meses. Lo atribuye al compromiso del grupo.

Vicente guió el proceso desde las bases. Los chicos investigaron primero cómo nacieron las carreras de karting y cómo era el primer chasis. Después recorrieron cada sistema: transmisión, columna de dirección, tipos de volante, acelerador, asientos y distribución del peso. Salvo algunos puntos que exigían un trabajo más fino, la construcción fue de los alumnos. «A grandes rasgos, el karting lo hicieron los chicos y las chicas», resume el docente. Es el tipo de aprendizaje aplicado que cada vez más escuelas técnicas de la provincia buscan vincular con la agenda de tecnología e innovación regional.
Qué tiene abajo el karting eléctrico de Junín
El vehículo lleva un motor de 500 watts, el que provee el kit oficial de la Fórmula Lanín y del Desafío ECO YPF. Con esa potencia alcanza unos 35 kilómetros por hora. La autonomía estimada es de 1 hora y 42 minutos si se usa de forma continua al máximo. Un controlador electrónico regula la energía que recibe el sistema y, con eso, la velocidad. Además, gracias a un aporte de la Municipalidad del año pasado, la escuela sumó un segundo motor de 800 watts. Ese equipo lleva el karting eléctrico a 50 km/h, aunque queda fuera del reglamento y solo sirve como banco de pruebas en el taller.
Para Ignacio Blanco, de 18 años y jefe del equipo, lo más difícil fue lograr que todos los componentes funcionaran juntos. «Lo fuimos solucionando trabajando en equipo, probando distintas alternativas y aprendiendo de los errores», cuenta. El día en que el auto arrancó por primera vez fue, según él, una mezcla de alivio y orgullo: «después de tanto trabajo y esfuerzo pudimos ver que el karting se movía». La presentación oficial se transmitió por el canal municipal. Desde la escuela agradecieron a las familias, a los sponsors locales y al gobierno municipal por el respaldo.
Centenario primero, Buenos Aires después
El calendario que viene tiene dos fechas. La instancia provincial de la Fórmula Lanín, el programa del Gobierno del Neuquén en el que las escuelas técnicas diseñan y arman vehículos sustentables, se correría el 24 y 25 de octubre en el Autódromo de Centenario. Luego llega el Desafío ECO YPF, el campeonato nacional de autos eléctricos construidos por estudiantes, del 6 al 8 de noviembre en el autódromo Eusebio Marcilla de Junín, provincia de Buenos Aires. Allí deberán superar el octavo de milla —una aceleración en línea recta de unos 200 metros—, un circuito de zigzag y una prueba de frenado. No es la primera vez: la escuela ya participó del nacional en 2015, en una provincia donde la formación técnica para el sector energético gana peso cada año.
El equipo espera conocer otras ciudades y vivir la experiencia en grupo. Pero lo que más pesa es el nombre que llevan en el chasis. «Es un orgullo muy grande representar a Junín y a la provincia», dice Blanco. El objetivo, resume, es «dejar a Junín en lo más alto». Con el karting eléctrico ya en marcha, el próximo paso es ponerlo a prueba en Centenario a fin de mes.

