Gaido lanzó el tercer edificio del Polo Científico Tecnológico: biomedicina y data center con CALF

La municipalidad de Neuquén abrió la Licitación 07/2026 por un módulo de 1.700 m² con perfil biomédico, conectado al segundo edificio por una pasarela peatonal y con un data center en alianza con CALF. Plazo de ejecución: 270 días.

Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

Mientras la conversación sobre Neuquén suele empezar y terminar en Vaca Muerta, la municipalidad capitalina lanzó esta semana una pieza que pertenece a otra película — y que con el tiempo puede ser tan determinante como un bloque petrolero. El intendente Mariano Gaido abrió la Licitación Pública 07/2026 para construir el tercer edificio del Polo Tecnológico de Neuquén (oficialmente Polo Científico Tecnológico), con un perfil orientado a la biomedicina y un esquema de articulación con universidades, empresas y organizaciones científicas.

El nuevo módulo va a tener aproximadamente 1.700 metros cuadrados cubiertos, con planta baja y tres niveles superiores, y se va a conectar mediante una pasarela peatonal con el segundo módulo, ya en operación. El plazo de ejecución previsto es de 270 días. La obra, según la información municipal, va a permitir profundizar la diversificación productiva de la ciudad y consolidar a Neuquén como un punto de referencia patagónico para la economía del conocimiento.

Polo Tecnológico Neuquén: por qué el tercer edificio apunta a la biomedicina

El perfil del edificio no es trivial. La biomedicina articula tres cosas que la municipalidad ya viene tratando como apuestas estratégicas: investigación científica aplicada a salud, equipos interdisciplinarios trabajando en innovación médica, y vinculación entre universidades y sector privado. El módulo va a tener aulas, laboratorios, oficinas y espacios de coworking diseñados para promover formación, desarrollo emprendedor y trabajo conjunto entre actores que hoy operan separados.

La pieza tecnológicamente más interesante es el data center planificado en alianza con CALF, la cooperativa eléctrica que distribuye energía en buena parte de la ciudad. Tener un data center local — con la energía y la latencia controladas — habilita aplicaciones que hoy en Neuquén tienen que correr contra servidores de Buenos Aires o del exterior: análisis de imágenes médicas, modelos de inteligencia artificial entrenados con datos clínicos locales, plataformas de telemedicina con respuesta en tiempo real. Es la infraestructura silenciosa que decide qué tipo de economía del conocimiento se puede construir en serio.

El timing también dice algo. La Universidad Nacional del Comahue está en pleno proceso electoral y la agenda de vinculación con el sector productivo es uno de los ejes en discusión. Tener un Polo con tres módulos operativos — y biomedicina como nueva pata — le da a la UNCo y a otras instituciones académicas un soporte físico para volcar proyectos que hoy no tienen dónde aterrizar.

El contexto: dos módulos ya en marcha

Hoy, el Polo cuenta con dos módulos operativos. El primero está habitado por empresas de software, servicios profesionales vinculados a la industria petrolera y emprendimientos tecnológicos en etapa de crecimiento. El segundo, inaugurado en 2025 y financiado con fondos municipales, suma 3.400 metros cuadrados y aloja, entre otras unidades, al Instituto Vaca Muerta, dedicado a la formación de capital humano para la industria energética.

Esa última coexistencia es deliberada y conviene leerla bien. La economía del conocimiento que Gaido proyecta no se piensa como alternativa a Vaca Muerta sino como su complemento natural. La industria petrolera moderna — particularmente la no convencional — demanda software, sensores, ciencia de datos, soluciones biomédicas para entornos de trabajo extremos, ingeniería ambiental aplicada y servicios profesionales que no existen sin un ecosistema de innovación local. El Polo es, en parte, la respuesta urbanística a esa demanda.

Lo que está en juego

El intendente lo planteó en términos amplios: «Neuquén consolida un modelo que integra energía, educación, ciencia e innovación.» La frase suena a manual de gestión, pero detrás hay una disputa territorial concreta. Las ciudades patagónicas que logren capturar la economía del conocimiento — además de la energética — van a definir cuál es la capital de la región para la próxima década. Bariloche tiene Invap. Comodoro tiene la cuenca del Golfo San Jorge. Neuquén, hasta ahora, era casi exclusivamente la puerta de entrada a Vaca Muerta. El Polo es la apuesta para sumar otra capa.

La obra, una vez ejecutada, va a poner a Neuquén Capital en una conversación distinta a la que tiene hoy. Y va a permitir medir algo que hasta ahora era difícil de cuantificar: cuánta de la riqueza energética se queda en la ciudad como ecosistema productivo, y cuánta simplemente la atraviesa hacia el norte. La diferencia entre ser polo o ser corredor se decide en obras como esta.

Suscribite al newsletter de Neuquén21

Las noticias más importantes de Neuquén y Vaca Muerta, cada semana en tu email.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Mirá también...

Para seguir leyendo...

Más leídas...