El mapa de la seguridad privada en Neuquén suma un jugador con capitales de afuera. Atlas Security Group S.A. se constituyó como sociedad anónima con domicilio en la ciudad de Neuquén. Su objeto abarca desde la vigilancia física hasta el monitoreo electrónico. El edicto de constitución se publicó este jueves 4 de septiembre en el Boletín Oficial provincial. Detrás de la firma hay dos accionistas sin raíces en la provincia: una empresaria de nacionalidad colombiana radicada en Buenos Aires y un empresario de Marcos Juárez, Córdoba.
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Qué servicios va a ofrecer la nueva firma
El objeto social cubre las dos patas del negocio. La primera es la seguridad tradicional: vigilancia privada, custodia personal, custodia de bienes y valores, e inspección de pasajeros, equipajes, cargas y correos. La segunda es la tecnológica, porque la empresa también podrá fabricar, instalar, importar y exportar equipos electrónicos de seguridad. La lista incluye sistemas de detección y extinción de incendios, control de accesos, monitoreo y software de gestión de datos. Además suma plataformas para la administración inteligente de edificios y equipamiento de seguridad laboral y de primeros auxilios.

Ese abanico le permite competir por contratos de vigilancia clásica y también por proyectos tecnológicos, los dos segmentos en los que se reparte hoy la seguridad privada en Neuquén. El movimiento se inscribe en un mercado de servicios provincial que viene sumando firmas nuevas mes a mes.
Tres clases de acciones y control diferenciado
El estatuto trae un diseño societario poco frecuente en los edictos locales: tres clases de acciones con distinto poder de voto. Las acciones Clase A otorgan cinco votos cada una, las Clase B cuatro y las Clase C apenas uno. Con ese esquema, el control efectivo de la compañía no depende solo de cuántas acciones tiene cada socio, sino de qué clase posee. El directorio quedó fijado en un mínimo de uno y un máximo de cinco titulares, con mandatos de tres ejercicios y posibilidad de reelección.
La inscripción no habilita a operar
Un punto central para leer bien la noticia: la constitución societaria no equivale a un permiso para trabajar en el rubro. El propio estatuto condiciona los servicios de vigilancia a «las autorizaciones y requisitos previstos por la legislación y reglamentación vigente en la materia». Por eso, antes de custodiar bienes o instalar cámaras, la firma deberá completar las habilitaciones específicas que la normativa exige a las prestadoras del rubro. El trámite de conformidad quedó en manos del Registro Público de Comercio de la provincia. El texto completo del edicto puede consultarse en el Boletín Oficial de Neuquén.
Lo que viene ahora se juega fuera del papel. La empresa tendrá que conseguir esas habilitaciones, armar estructura local y salir a buscar clientes en una plaza donde conviven comercios, empresas de servicios y grandes operaciones industriales que demandan custodia y monitoreo. Si lo logra, la seguridad privada en Neuquén tendrá un competidor más, con un estatuto pensado para el largo plazo y un menú que combina personal en la calle con tecnología de punta.

