Mientras la industria argentina pierde puestos de trabajo, Neuquén va a contramano. El empleo industrial en Neuquén llegó a 14.382 trabajadores asalariados del sector privado en el primer trimestre de 2026. Es un 15% más que tres años atrás y el nivel más alto en 30 años. Los datos son del Ministerio de Capital Humano de la Nación y se conocieron esta semana, en octubre de 2026. En el mismo período, el empleo industrial del país cayó 6%. La brecha entre la provincia y el promedio nacional supera así los 20 puntos.
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Qué fábricas explican el salto
El dato más llamativo no está en el petróleo. Según el subsecretario de Industria y Modernización de la provincia, Juan Manuel Morales, el crecimiento corresponde a «actividades manufactureras que no forman parte directamente de la industria petrolera». Habla de maquinaria, productos metálicos, alimentos e insumos químicos. Son rubros que se expandieron al lado de la cuenca, pero que no figuran en la estadística petrolera. A eso se suma el sector petrolero, que aporta por separado más de 25.000 empleos.

La distinción importa porque muestra un cambio en la forma en que la provincia aprovecha Vaca Muerta. Cada pozo necesita piezas, mantenimiento, químicos y comida para los campamentos. Durante años, buena parte de esa demanda se abastecía desde Buenos Aires o desde el exterior. Ahora una porción creciente se fabrica en Neuquén. Eso es lo que la estadística de empleo empieza a reflejar, aunque todavía a una escala menor que la del yacimiento.
Duplicar pozos y equipos en tres o cuatro años
Las proyecciones oficiales apuntan a duplicar la cantidad de pozos y de equipos de fractura en un plazo de tres o cuatro años. El impulso viene de las inversiones bajo el RIGI, de las ampliaciones de ductos —Oldelval y VMOS— y de los proyectos de GNL. Si esos planes se cumplen, la demanda de proveedores industriales crecería en la misma proporción. El desafío para el gobierno provincial es que esa demanda se quede en Neuquén y no se vaya a otras regiones. Por eso el empleo industrial en Neuquén se convirtió en un indicador que el Ejecutivo sigue de cerca.
Competitividad, capacitación y logística
Morales fijó tres frentes de trabajo. El primero es fortalecer las mesas de competitividad, los espacios donde operadoras, proveedores y Estado discuten costos y condiciones de contratación. El segundo es la capacitación a través del Instituto Vaca Muerta, para que los puestos nuevos puedan cubrirse con trabajadores de la zona. El tercero es la infraestructura logística: rutas, accesos y parques industriales para mover insumos y productos. Sin esas tres patas, el crecimiento de la economía neuquina depende demasiado del ritmo de la cuenca.
El contraste con el resto del país marca el tamaño de la oportunidad. Las estadísticas nacionales del Ministerio de Capital Humano muestran una industria en retroceso. Neuquén, en cambio, suma fábricas al lado de los pozos. La pregunta ahora es si el empleo industrial en Neuquén puede sostener ese ritmo cuando llegue la nueva ola de inversión. Los próximos informes trimestrales van a mostrar si la ventaja se consolida o si el récord de 2026 queda como un pico aislado. También van a medir cuánto de ese empleo llega a los trabajadores formados en la provincia.

