Setenta y cinco fardos de lana cruzaron esta semana un límite que ninguna barraca de Río Negro había cruzado: el que separa a la provincia de un comprador uruguayo. Es la primera exportación de lana sucia ovina certificada por el SENASA desde esa provincia al país vecino. El envío suma 14.850 kilos netos y salió de un establecimiento de Los Menucos, en Río Negro. La empresa ALTECAL S.A. coordinó la operación y el destino final es la industrialización textil. Hasta ahora no existía un precedente de exportación directa desde una barraca rionegrina a ese mercado.
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Lana sucia es la lana tal como sale de la esquila, sin lavar ni procesar. Esa es la materia prima que compra la industria textil para lavarla, peinarla e hilarla. Por eso el valor de la operación está tanto en el volumen como en lo que confirma: una barraca rionegrina puede vender directo a una planta del exterior. Para la agenda de comercio exterior de la región, es un antecedente que hasta esta semana no estaba en la lista.
Cómo viaja la carga hasta Uruguay
El recorrido es largo y totalmente terrestre. Los 75 fardos parten de Los Menucos y viajan por ruta hasta Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires. Desde ahí el camión sigue hacia el litoral y cruza al Uruguay por el paso Gualeguaychú-Fray Bentos, el puente que une Entre Ríos con el país vecino. La certificación del SENASA acompaña la carga durante todo el trayecto. Sin ese aval sanitario, la lana no puede ingresar a Uruguay, porque el comprador exige la garantía de origen antes de recibir la partida.

El estatus sanitario, la llave de la operación
El documento clave de esta exportación de lana no es comercial sino sanitario. Ariel Martín, coordinador de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del Centro Regional Patagonia Norte de SENASA, lo resumió así: «el hecho de estar en una región que es libre y sin vacunación genera más puertas al momento de la exportación». Se refiere al estatus de la Patagonia, una zona reconocida como libre de enfermedades sin necesidad de vacunar. Ese reconocimiento es el que permite negociar con mercados que piden garantías estrictas, aunque el volumen sea chico.
Además, la partida proviene de majadas libres de carbunco bacteridiano, viruela ovina y sarna. El carbunco es una infección bacteriana que afecta al ganado y también puede transmitirse a las personas. La viruela ovina y la sarna, en cambio, dañan la piel y el vellón del animal. Las tres enfermedades condicionan el comercio de lana, porque los países compradores quieren evitar el ingreso de agentes que después cuesta erradicar. Certificar que el rebaño está libre de esas tres condiciones es, en la práctica, lo que abre la puerta.
Lo que viene para la lana rionegrina
El envío a Uruguay es modesto en volumen si se lo compara con el comercio mundial de lana. Sin embargo, funciona como prueba de que el circuito completo puede recorrerse desde una barraca de la provincia. Hay un establecimiento que juntó la partida, una empresa que la coordinó y un organismo que la certificó. Ahora el próximo paso es que otros productores de la región repitan el esquema y que aparezcan nuevos destinos. Para la producción ovina de la Patagonia norte, la primera exportación de lana sucia a Uruguay deja una hoja de ruta concreta: majadas sanas, certificación al día y un comprador industrial del otro lado del río.

