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El precio del petróleo arranca la semana firme y sin señales de aflojar. Durante el fin de semana, el Brent operó casi sin variaciones, pero en niveles altos, mientras la tensión entre Irán y Estados Unidos sigue creciendo. En el mercado ya circulan proyecciones que ubican al barril cerca de los 120 dólares si el conflicto escala. Para Neuquén, ese escenario no queda lejos: cada dólar de más en el crudo mejora las cuentas de Vaca Muerta.
Ormuz, la llave que mira todo el mercado
La pieza central de la disputa es el estrecho de Ormuz, el paso marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Por ahí circula una porción decisiva del crudo que se mueve por mar en el mundo. Cualquier amenaza sobre esa ruta encarece el barril de inmediato, porque los compradores pagan más para asegurarse el suministro. La industria ya siente el efecto: hay demoras en las entregas de hidrocarburos y la logística marítima se complica.

El Brent, la referencia que usa la Argentina para valuar su producción, pasó el fin de semana prácticamente estable, aunque en valores elevados. Esa calma es engañosa. Según la lectura dominante en el mercado, el precio ya incorpora una prima de riesgo geopolítico. Esa prima puede dispararse con cada episodio nuevo entre Washington y Teherán, como muestran las estadísticas oficiales del mercado energético cada vez que una crisis toca esa región.
Qué significa para Vaca Muerta
Un crudo caro cambia la ecuación de la cuenca neuquina. Los proyectos de shale ganan rentabilidad, las operadoras tienen más incentivos para perforar y la provincia cobra más regalías, que se calculan sobre el precio de venta. También mejora el ingreso de divisas por las exportaciones desde los yacimientos no convencionales, un motor cada vez más pesado de la economía provincial. Si el precio del petróleo se afirma en estos niveles, el efecto se siente en toda la cadena: desde las pymes de servicios hasta la recaudación pública.
El escenario tiene, sin embargo, su costado riesgoso. Un conflicto abierto en Medio Oriente también puede enfriar la economía mundial y golpear la demanda de energía. Además, la volatilidad complica la planificación de las empresas, que arman sus presupuestos de perforación con precios de largo plazo y no con picos de crisis. Por eso en la industria se sigue el tema con atención, pero sin cambiar todavía los planes de inversión.
Lo que viene: la geopolítica manda
Los próximos días van a estar marcados por la evolución de la tensión en el Golfo. Habrá que mirar tres frentes: los movimientos militares y diplomáticos alrededor de Ormuz, la respuesta de los grandes productores para compensar eventuales faltantes y la reacción de la demanda si el barril sigue subiendo. El precio del petróleo va a seguir atado a la geopolítica antes que a los fundamentos de oferta y demanda. Para Neuquén, eso significa una ventana de ingresos extraordinarios, pero también un recordatorio: la renta de la cuenca depende de un tablero que se juega a miles de kilómetros de la Patagonia.

