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El primer semestre de 2026 dejó un mapa nítido de las empresas de Vaca Muerta que empujan el desarrollo no convencional. Entre enero y junio se conectaron 362 pozos petroleros en la Argentina y 268 de ellos salieron de la formación neuquina. El tight gas, en cambio, quedó casi congelado: apenas sumó dos incorporaciones nuevas en todo el período.
La foto confirma una concentración creciente de la actividad en el shale oil. Casi tres de cada cuatro pozos conectados en el país pertenecen a la cuenca neuquina. Ese peso explica por qué la discusión energética nacional pasa, cada vez más, por lo que ocurre en Vaca Muerta.
YPF al frente, con Vista, Tecpetrol y Pampa detrás
YPF volvió a marcar el ritmo del semestre: conectó 108 pozos de shale entre enero y junio, más que sus tres perseguidoras juntas. Detrás se ubicaron Vista Energy, con 32 pozos, Tecpetrol, con 30, y Pampa Energía, con 24. El ranking muestra una estructura con una operadora dominante y un pelotón que compite por el segundo lugar.

La distancia entre la petrolera de mayoría estatal y el resto no es solo de escala. También habla de estrategia: YPF concentró su apuesta en el no convencional y eso se nota pozo a pozo. Las demás empresas de Vaca Muerta, mientras tanto, sostienen programas intensivos en sus bloques estrella y disputan cada punto de participación en la producción de la cuenca.
Las fracturas crecieron 19% y anticipan lo que viene
El otro termómetro del semestre es el fracking. La industria completó 16.978 etapas de fractura entre enero y julio, un 19% más que en el período anterior. Para sostener ese volumen trabajaron en promedio 10,2 sets de fractura activos. El dato importa porque las etapas de fractura anticipan los pozos que se conectarán en los próximos meses. Son, en los hechos, la antesala directa de la producción que después se refleja en las estadísticas de la Secretaría de Energía.
Halliburton y SLB se reparten el negocio del bombeo
En los servicios especiales el mercado está aún más concentrado que entre las operadoras. Halliburton maneja el 55% del bombeo de fractura y SLB —la ex Schlumberger— se queda con el 26%. Entre las dos controlan más del 80% de un servicio crítico: sin sets de fractura disponibles, ningún plan de perforación se convierte en barriles. La capacidad de esas compañías define el techo de crecimiento de toda la economía del no convencional.
La segunda mitad del año dirá si este ritmo se sostiene. Hay dos señales para seguir de cerca: la continuidad del salto del 19% en las fracturas y la suerte del gas, que cerró el semestre con solo dos pozos nuevos de tight. A mediados de agosto, el cuadro es claro. Las empresas de Vaca Muerta ya mostraron sus cartas para 2026: YPF marca el paso, un pelotón privado le corre de atrás y dos gigantes de servicios sostienen la máquina que convierte planes en producción.
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