El vino neuquino quiere sentarse en la mesa de uno de los destinos turísticos más fuertes de la provincia. Vino a la Montaña se realiza este sábado 10 y domingo 11 de octubre, de 18 a 23. La sede es el Hotel Loi Suites Chapelco, en San Martín de los Andes. La feria reúne a 13 bodegas de Neuquén, Río Negro y Chubut, con degustaciones libres, charlas y maridajes con productos regionales. Pero la apuesta va más allá de la copa: el objetivo es que las etiquetas patagónicas entren en las cartas de los restaurantes y hoteles de la cordillera.
Dos masterclass para entender el vino neuquino
El programa tiene a los Embajadores del Vino Neuquino como protagonistas. El sábado, la sommelier y docente Daniela Hernández dicta una masterclass sobre la vitivinicultura provincial: cómo se produce, cómo evolucionó y qué diversidad de vinos se elabora hoy en el territorio. Hernández forma parte, además, del grupo de profesionales reconocidos con el Sello de Distinción de la Gastronomía Neuquina, que impulsa el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales.

El domingo es el turno de Sergio Landoni, primer Embajador del Vino Neuquino, sommelier y comunicador especializado en vinos patagónicos. Su clase recorre las regiones vitivinícolas de la provincia a partir de sus propios trabajos de investigación y relevamiento territorial. El mapa es más amplio de lo que muchos imaginan. Va desde San Patricio del Chañar y la Confluencia hasta la ribera del Limay, Cutral Co, el Alto Neuquén y los nuevos proyectos cordilleranos. Es decir, el vino neuquino ya no es solo una historia del valle.
Qué se podrá degustar en los stands
Durante las dos jornadas habrá degustaciones libres, presentaciones de bodegas y experiencias de maridaje. La gastronomía tiene un lugar central, con trucha patagónica, quesos regionales y chocolates combinados con distintos vinos. También habrá espacio para la vitivinicultura de Río Negro y para la historia del Valle Medio. Entre los proyectos cordilleranos se destaca Estancia Chimehuín, un viñedo que crece bajo condiciones climáticas particulares, muy distintas a las de las zonas tradicionales de producción.
El negocio detrás de la copa
La elección de San Martín de los Andes no es casual. El destino tiene una de las ofertas hoteleras y gastronómicas más amplias de la provincia y recibe visitantes que buscan productos con identidad patagónica. Por eso Vino a la Montaña apunta tanto al público general como a empresarios gastronómicos, hoteleros y otros actores de la hospitalidad. El contacto directo con los productores es la vía para que los vinos regionales ganen presencia en las cartas. Es la misma lógica con la que la provincia viene cruzando turismo, gastronomía y producción local, una línea que el Gobierno difunde desde el portal oficial de Turismo de Neuquén.
La feria funciona, entonces, como vidriera y como ronda de contactos a la vez. Para las bodegas neuquinas es una oportunidad de mostrarse frente a quienes definen qué se sirve en la cordillera, un mercado que mueve turistas todo el año. Lo que viene después es lo más difícil de medir: cuántas de esas 13 etiquetas quedan en las cartas de San Martín de los Andes cuando Vino a la Montaña cierre sus puertas el domingo a las 23.

