Los sauces volvieron a tapar los cauces. Dos temporadas después de la última limpieza, los arroyos de San Martín de los Andes acumulan otra vez vegetación, sedimentos y residuos en varios tramos. Por eso la Provincia decidió esta semana girar $350 millones al municipio cordillerano. Es un aporte no reintegrable, pensado para despejar los cursos de agua antes de que una tormenta intensa los desborde.
La decisión quedó plasmada en un decreto firmado por el gobernador Rolando Figueroa. El pedido lo había llevado el intendente Carlos Saloniti durante su reciente visita a Neuquén capital, donde mantuvo una agenda de trabajo con el mandatario y avanzó en otros acuerdos para la localidad. Los trabajos se coordinan con la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia, que aporta el diagnóstico técnico y el seguimiento de la obra pública.
Qué se va a hacer con los $350 millones
El dinero financia el retiro y el control del sauce exótico invasor en las riberas. Es una especie que no es nativa de la zona y crece rápido sobre los márgenes. Con el tiempo, sus troncos y ramas forman tapones que frenan el escurrimiento. También se van a remover los sedimentos y el material residual acumulados en el lecho. El objetivo es que el agua corra sin obstáculos cuando llueve fuerte o cuando el deshielo carga los arroyos.

Los relevamientos de los últimos meses detectaron tramos con un alto grado de obstrucción. Según el diagnóstico de los organismos técnicos, esos sectores comprometen el escurrimiento normal y aumentan el riesgo de desbordes durante episodios meteorológicos intensos. Las viviendas, la infraestructura y los espacios públicos cercanos a los cauces son los primeros expuestos.
Una limpieza que ya se hizo en 2024
No es la primera vez. En 2024 Provincia y municipio ejecutaron una intervención similar, y las dos partes la calificaron como exitosa por cómo respondieron después los arroyos de San Martín de los Andes. Sin embargo, el problema reapareció: el sauce rebrota y los sedimentos vuelven a depositarse. Por eso el municipio pidió continuidad y no una obra aislada. La nueva etapa repite el esquema de aquel año, aunque con el financiamiento definido desde el arranque.
Desde el gobierno provincial enmarcaron la asistencia en una política de prevención frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes. Es decir, acompañar a los municipios en obras que reduzcan el impacto antes de que ocurra el daño, en lugar de pagar la reconstrucción después. Para una localidad turística como San Martín de los Andes, con viviendas e infraestructura a metros de los cauces, la diferencia no es menor.
Rendición de cuentas ante el Tribunal de Cuentas
El aporte no se devuelve, pero tampoco es un cheque en blanco. Una vez terminados los trabajos, el municipio deberá rendir cuentas ante el Tribunal de Cuentas provincial, el organismo que controla cómo se gasta el dinero público. Esa rendición es la condición para cerrar el convenio. Es el mismo esquema que la gestión Figueroa aplica a otros aportes directos a municipios.
Lo que viene ahora es la ejecución en el terreno. El cronograma dependerá del municipio y de Recursos Hídricos, pero el calendario corre: la primavera avanza y las lluvias intensas de la cordillera no avisan. Los arroyos de San Martín de los Andes tendrán entonces su segunda limpieza de fondo en dos años. Lo que se va a medir después es si esta vez el mantenimiento alcanza para que no haga falta una tercera.

