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Un nuevo sismo en Sauzal Bonito volvió a inquietar a los vecinos de esa localidad neuquina. El movimiento se registró el martes 6 de octubre a las 22:29, según informó el Observatorio de Sismicidad Inducida. Tuvo una magnitud de 2,9 ML en la escala de Richter y una profundidad de 10 kilómetros. Esta vez el temblor no pasó inadvertido. A diferencia de otros eventos de los últimos días en la zona, los habitantes lo sintieron y lo describieron como “muy fuerte”, de acuerdo con el reporte del organismo.
A dos kilómetros de un equipo de fractura
El dato que más llama la atención no es la magnitud sino la ubicación. El Observatorio señaló que el epicentro quedó muy cerca de una zona donde hoy se desarrollan operaciones de fractura hidráulica. A unos 2 kilómetros hacia el sur, precisó, trabaja un equipo de fractura en el área Fortín de Piedra, que opera Tecpetrol. Por eso el nuevo movimiento vuelve a poner el foco sobre la relación entre la estimulación hidráulica y la actividad sísmica en Vaca Muerta. La discusión no es nueva, pero cada temblor que sienten los vecinos la vuelve a encender.

Sauzal Bonito tampoco es un caso aislado. El sismo del martes se suma a una serie de eventos registrados en distintos puntos de la provincia durante los últimos días. El propio Observatorio recordó otro movimiento del viernes 2 de octubre a las 2:21, que llegó después de una seguidilla de 17 sismos contabilizados desde el domingo anterior. Ese evento alcanzó una magnitud definitiva de 3,3 ML y una profundidad de 6 kilómetros. Fue, además, el de mayor magnitud de esa semana.
La diferencia entre 4,3 y 3,3 no es un detalle
El sismo del viernes dejó también una polémica sobre los números. El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) había publicado al principio una magnitud preliminar de 4,3 ML. Después la recalculó y la fijó en 3,3 ML. Para el Observatorio, esa diferencia no es un dato menor. Según explicó, tiene implicancias directas dentro de los protocolos de respuesta frente a la sismicidad asociada a la fractura hidráulica. Un salto de un punto en la escala puede ser determinante para aplicar el llamado semáforo sísmico. Es decir, el esquema que ordena seguir, ajustar o frenar las operaciones de acuerdo con la magnitud de los temblores. Y eso puede definir si una empresa tiene que detener o no la fractura.
Por eso el organismo insistió en la calidad de la información. “Conocer los datos reales y confiables de estos eventos” resulta fundamental, indicó, porque una diferencia de esa magnitud podría obligar a las operadoras a parar sus equipos. Mientras esa discusión sigue abierta, el sismo en Sauzal Bonito del martes muestra que el problema no es solo técnico. Los vecinos sienten los temblores y los reportan, pero la respuesta oficial todavía llega con números que cambian de un día para otro. Es un tema que cruza la convivencia entre la industria y las comunidades que viven sobre la cuenca.
Lo que viene ahora
La secuencia de las últimas dos semanas deja varias preguntas abiertas. La primera es si la actividad sísmica continúa mientras el equipo de fractura siga operando en Fortín de Piedra. La segunda es cómo se resuelven las diferencias de magnitud entre el INPRES y el Observatorio, porque de esos números depende la aplicación del protocolo. La tercera es qué información pública aportan la provincia y las empresas, entre ellas la operadora del área, cada vez que la tierra se mueve. Hasta que eso ocurra, cada nuevo sismo en Sauzal Bonito va a seguir generando la misma inquietud entre quienes viven en el corazón productivo de Vaca Muerta.

