El proceso de licitación del aeropuerto de Neuquén arrancó esta semana con el cronograma confirmado por la provincia: la concesión actual del Aeropuerto Internacional Presidente Perón vence en octubre y la administración Figueroa quiere tener el nuevo pliego en la calle antes de fin de año, con la meta de inaugurar infraestructura modernizada antes de fin de 2028.
El timing es decisivo. La terminal opera hoy al límite de su capacidad histórica con más de 1,8 millones de pasajeros proyectados para este año, traccionados por el boom de Vaca Muerta, los nuevos vuelos directos internacionales y el crecimiento del turismo regional. Cada mes que pase sin definiciones es un mes de saturación operativa creciente.
¿Qué pide el pliego?
El nuevo pliego, según las definiciones que la provincia adelantó, incluye tres componentes obligatorios: ampliación de la terminal de pasajeros para duplicar la capacidad actual, construcción de una nueva torre de control y plataformas de estacionamiento de aeronaves más amplias para acomodar las operaciones simultáneas que la temporada alta exige.
La inversión total estimada ronda los USD 250 millones, con un esquema de concesión a largo plazo (probablemente 30 años) que el operador adjudicado deberá ejecutar en etapas. La primera fase, que incluye la nueva terminal, debería estar operativa en 2028. Las etapas posteriores se extenderán hasta 2030.

Conectividad: lo que cambió en los últimos años
Para entender el sentido de la urgencia hay que mirar el mapa de conectividad actual. Neuquén ya no es un aeropuerto regional: tiene vuelos diarios a Buenos Aires, conexiones con Córdoba, Mendoza, Comodoro Rivadavia, y desde marzo opera la ruta directa Santiago–Neuquén de Latam. Para el invierno 2026 se sumarán frecuencias desde San Pablo, Río de Janeiro y Porto Alegre.
Esa expansión, sin la infraestructura para sostenerla, derivó en escenas que ningún operador quiere repetir: filas de check-in que doblan tres veces la sala, retrasos en la entrega de equipajes, presión sobre los servicios complementarios. La nueva terminal apunta a resolver todo eso de un saque.
Quiénes pueden estar en el negocio
El operador actual del aeropuerto es Aeropuertos Argentina 2000, la empresa que gestiona la mayor parte de las terminales del país. Su contrato termina en octubre y las expectativas del sector apuntan a que se presentará para renovar — pero no será el único postulante. Operadores internacionales como Vinci Airports, Fraport y Aena Internacional ya manifestaron interés informal por el proceso.
La presencia de jugadores globales no es casual. Vaca Muerta convirtió a Neuquén en uno de los aeropuertos con mayor potencial de crecimiento de la región, y los grandes consorcios aeroportuarios están atentos. Para la provincia, esa competencia es exactamente lo que necesita: un proceso transparente con varios oferentes serios mejora las condiciones del pliego final.
Lo que pasa mientras tanto
El gran riesgo del proceso es el período de transición. Si la licitación se demora y la nueva infraestructura no llega a tiempo, la temporada de invierno 2027 se va a vivir en condiciones que el sistema actual ya no aguanta. La provincia trabaja con el operador vigente para hacer obras menores de descongestión durante los próximos doce meses.
El aeropuerto es la puerta de entrada a la Patagonia argentina. Cómo se gestione esa puerta en los próximos veinticuatro meses define la experiencia del millón de turistas que llegarán por avión, y también el ritmo al que la región puede seguir creciendo. La licitación 2026 no es solo un trámite — es la decisión que define la próxima década de movimiento aéreo en Neuquén.
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