La ciudad de Neuquén quiere que la universidad pública tenga un lugar propio en su apuesta por la economía del conocimiento. Esta semana, la Municipalidad de Neuquén y la Universidad Nacional del Comahue avanzaron en una agenda de trabajo para el Polo Científico Tecnológico. La reunión juntó a María Pasqualini, secretaria de Jefatura de Gabinete del municipio, con el rector Christian Ariel Lopes y la vicerrectora Lorena Angélica Higuera. El objetivo es definir cómo participarán la UNCo y sus cuatro institutos de investigación en el predio. No es un detalle menor: sin universidad, un polo tecnológico se parece demasiado a un parque de oficinas.
Qué carreras podrían dictarse en la sede universitaria
Uno de los puntos centrales es la futura sede universitaria dentro del polo. Según lo analizado en el encuentro, ese espacio podría recibir los ciclos superiores de carreras vinculadas a ingenierías, innovación y tecnología. Es decir, los últimos años de formación, cuando los estudiantes ya están cerca de insertarse en el mercado laboral. La idea es que convivan en un mismo lugar con los investigadores de la universidad y con las empresas que se radiquen allí. Además, la UNCo aportaría al esquema sus cuatro institutos de investigación, para acercar el trabajo científico a quienes pueden convertirlo en productos y servicios. Todavía no hay una definición cerrada sobre qué carreras ni desde cuándo. La agenda acordada esta semana apunta justamente a resolver eso.

Un tercer edificio dedicado a la salud
La obra también suma una novedad. El tercer edificio del Polo Científico Tecnológico estará orientado a investigación médica, biomedicina y tecnología aplicada a la salud. Es un giro respecto de la imagen habitual de un polo tecnológico, pensado casi siempre para software y servicios. El plazo de ejecución previsto es de un año. Mariel Bruno, subsecretaria de Infraestructura, aseguró que la obra mantiene el cronograma pese a las inclemencias meteorológicas iniciales. El clima complicó el arranque, pero no alteró los tiempos, según la funcionaria. Para el municipio esa continuidad es clave, porque la sede universitaria depende de que los edificios estén terminados.
Diversificar la economía más allá de Vaca Muerta
Detrás de la agenda hay una apuesta económica. El proyecto busca consolidar la economía del conocimiento en la ciudad y diversificar la matriz productiva más allá de Vaca Muerta. El petróleo y el gas sostienen hoy buena parte de la actividad regional, pero el municipio no quiere que la capital dependa solo de ellos. El polo también aspira a atraer startups locales e internacionales. Ahí la universidad juega un papel central: aporta investigadores, laboratorios y graduados. La iniciativa se suma a otros movimientos del ecosistema tecnológico regional y a la discusión sobre cómo diversificar la economía neuquina mientras la cuenca sigue creciendo.
Lo que viene ahora es la letra chica. La Municipalidad y la UNCo deben definir qué carreras se mudan, cómo se integran los institutos y en qué plazos. Mientras tanto, la obra del tercer edificio mostrará si el Polo Científico Tecnológico cumple con el año previsto. Esos dos frentes, el académico y el constructivo, van a decidir si la ciudad logra sumar una sede universitaria dentro de su proyecto más ambicioso para salir de la dependencia del petróleo.

