La tensión por el acuerdo entre CALF y Huawei tuvo este miércoles 12 de agosto su capítulo más esperado. Marcelo Severini, presidente de la cooperativa eléctrica de Neuquén, se reunió con Peter Lamelas, el embajador de Estados Unidos en la Argentina. El encuentro se hizo en el Palacio Bosch, la residencia del diplomático en Buenos Aires, y no en la sede de la embajada. Sobre la mesa hubo tres temas: la seguridad de las telecomunicaciones, la expansión de las redes de la cooperativa en Vaca Muerta y la protección de datos.
El saldo más concreto fue una señal de Washington. Lamelas expresó la disposición de su gobierno a «explorar posibilidades» de apoyo financiero y técnico para la cooperativa. CALF había ofrecido como alternativa sus propias instalaciones en Neuquén. Quería mostrar en el territorio su red eléctrica, el despliegue de fibra óptica en los barrios, la zona de Vaca Muerta y sus proyectos de energías renovables. La cita, igual, terminó jugándose en Buenos Aires.
Por qué Washington mira a una cooperativa neuquina
El interés estadounidense tiene una explicación: la agenda tecnológica que la cooperativa abrió con Huawei desde abril. Los planes incluyen una red eléctrica inteligente —el sistema que permite monitorear y operar la distribución en tiempo real—, fibra óptica de alta capacidad y desarrollos de inteligencia artificial e internet de las cosas. La pieza mayor es un data center Tier III en el Polo Tecnológico de Neuquén, una categoría que certifica alta disponibilidad del servicio. Autoridades de CALF viajaron a China a fines de abril y presentaron las iniciativas a comienzos de julio. Hasta ese momento no había contratos definitivos firmados.

De la advertencia por las visas a la carta del embajador
La presión escaló en julio. El 12 de ese mes, Andrew Dilts, agregado de Asuntos Económicos de la embajada estadounidense, contactó a Sergio Fernández Novoa, responsable del área de nuevas tecnologías de la cooperativa. Objetó la expansión de equipamiento Huawei y mencionó posibles restricciones o revocación de visas para directivos vinculados a la empresa china. Después llegó una carta de Lamelas a Severini. Allí acusó a Huawei de responder al Partido Comunista chino, pidió proteger «los datos de Vaca Muerta» y solicitó una reunión para conocer las compras tecnológicas planificadas.
La cooperativa aceptó el encuentro, pero puso una condición. Exigió recibir por escrito «toda información, criterio o estándar técnico» que sustente las objeciones al vínculo entre CALF y Huawei. Remarcó que hasta entonces no había recibido «ninguna expresión técnica documentada en contra de ninguna empresa». El embajador respondió que sus comunicaciones previas «reflejan fielmente la política de Estados Unidos».
El conflicto llegó a la Legislatura y al Congreso
El caso ya excede a la cooperativa. La Legislatura de Neuquén comenzó a tratar esta semana las presiones denunciadas por la entidad. En la víspera de la reunión, además, sus directivos expusieron ante la Comisión de Asuntos Cooperativos de la Cámara de Diputados de la Nación, donde defendieron la «autonomía cooperativa» para decidir sus inversiones. El trasfondo es conocido: la disputa entre Estados Unidos y China por la infraestructura estratégica ligada a Vaca Muerta, desde las redes de datos hasta la energía.
Lo que viene se juega en dos tableros. Washington deberá mostrar si formaliza por escrito sus objeciones técnicas y si aquella disposición a explorar apoyo financiero se convierte en una propuesta concreta. El futuro del vínculo entre CALF y Huawei, mientras tanto, sigue abierto: no hay contratos definitivos firmados ni montos públicos conocidos, pero tampoco marcha atrás anunciada. En esa distancia —entre la advertencia diplomática y la decisión de una cooperativa eléctrica patagónica— se define uno de los capítulos más singulares de la geopolítica tecnológica en la Argentina.
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