La Legislatura de Neuquén recibió un proyecto de ley que busca instalar la economía circular en el corazón de la industria petrolera. La propuesta apunta a transformar los residuos de la actividad hidrocarburífera en insumos para la construcción civil y la obra pública. El texto ingresó por Mesa de Entradas el 13 de agosto pasado y lleva la firma de Martín Pedemonte y Juan Mariano Iturbide. Los dos lo presentaron como iniciativa particular, la figura que habilita a cualquier ciudadano a acercar proyectos a la Cámara.
Diez años sin Ingresos Brutos para quien recicle
El incentivo central es fiscal. Las empresas que reconviertan residuos industriales en insumos quedarían exentas del Impuesto sobre los Ingresos Brutos durante diez años por la venta de esos materiales. Además, podrían computar como crédito fiscal hasta el 20% de las inversiones en maquinaria y tecnología de procesamiento. Ese crédito se aplicaría al pago de tributos provinciales, según el articulado.

«Prioridad Circular» en los pliegos de obra pública
La otra pata del proyecto compromete al Estado. Los organismos provinciales y municipales que ejecuten obras viales o de infraestructura deberán incluir una cláusula de «Prioridad Circular» en sus licitaciones. Esa cláusula premia con una bonificación en el puntaje técnico a las oferentes que usen descartes reconvertidos en árido, base vial, adoquines o elementos de hormigón. «La implementación de esta ley busca transformar un pasivo ambiental en un activo de infraestructura», sostienen los impulsores en los fundamentos. El objetivo declarado es doble: cuidar el ambiente y, al mismo tiempo, apuntalar la obra pública en la provincia.
El problema de fondo: los residuos de Vaca Muerta
La apuesta por la economía circular no llega en el vacío. El boom de Vaca Muerta multiplicó los descartes de perforación en la última década. Estimaciones del sector calculaban en 2024 entre 400.000 y 500.000 toneladas anuales de recortes, con una parte mayoritaria que terminaba en rellenos de seguridad en lugar de valorizarse. Las plantas de tratamiento, concentradas sobre todo en Añelo, trabajan al límite de su capacidad desde hace años. Los fundamentos del proyecto recogen ese diagnóstico: los materiales residuales no son simples desperdicios, sino que tienen propiedades físico-químicas que, con el tratamiento adecuado, los convierten en áridos de alta calidad para la construcción vial.
La idea de convertir esos descartes en material para rutas tampoco es nueva en la provincia. El gobierno neuquino ya evaluó propuestas para encapsular lodos y recortes de perforación y usarlos como base de pavimento. Gas y Petróleo del Neuquén, la petrolera estatal provincial, lanzó además a fines de 2025 una convocatoria a pymes con proyectos de valorización de residuos. El proyecto de Pedemonte e Iturbide busca darle a ese movimiento un marco legal estable, con reglas iguales para todos los jugadores.
Lo que viene ahora es el debate parlamentario. El texto deberá pasar por comisiones antes de llegar al recinto, un recorrido que suele llevar meses. En ese trayecto, operadoras, tratadoras y municipios tendrán oportunidad de fijar posición sobre los incentivos y las obligaciones que propone. Si prospera, Neuquén tendría por primera vez un régimen que premia con beneficios concretos a quien convierta un residuo en insumo. Para una provincia que vive del subsuelo, la economía circular dejaría de ser una consigna ambiental para volverse política de Estado. El avance del trámite puede seguirse en el sitio oficial de la Legislatura provincial.
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