Quien hoy entra o sale de Añelo a la hora pico ve el síntoma del éxito de Vaca Muerta: filas de camiones, demoras de 40 minutos para una traza que en condiciones normales se hace en 10, y una infraestructura vial que quedó dimensionada para una cuenca distinta a la que existe en 2026. La provincia respondió con dos obras que esta semana muestran avance concreto: el bypass de Añelo y la rehabilitación de la Ruta Provincial 67. Las dos juntas son la otra mitad de la ecuación logística que el VMOS resuelve por el lado exportador.
Lo nuevo es que ambas obras pasaron del cronograma teórico a movimiento físico. La Ruta 67 ya tiene movimiento de máquinas en sus tramos críticos, y el bypass de Añelo —la circunvalación que saca el tráfico pesado del centro de la localidad— registra un avance importante en la traza este. Para la región Confluencia, la provincia adelantó que en 2026 vienen además obras de conexión vial nuevas, foco en los corredores que vinculan los polos productivos con la red troncal.
Por qué importa el bypass de Añelo
Añelo cuadruplicó su población en una década. Pasó de 2.500 habitantes en 2015 a más de 10.000 en 2026, sin contar la población flotante de operarios que rota en las locaciones. La grilla urbana original se pensó para un pueblo rural; la realidad es una ciudad de servicios petroleros con tránsito industrial pesado. El bypass saca a los camiones del centro, donde hoy se mezclan con escuelas, comercios y movimiento residencial, y los redirige por una traza perimetral.
El impacto es doble. Operativo: bajan los tiempos de tránsito para las empresas operadoras y de servicios. Social: mejora la calidad de vida de los vecinos de Añelo, que hoy conviven con el ruido y la contaminación de tránsito pesado las 24 horas. Para la administración Figueroa, además, es una señal hacia los inversores internacionales —los que vio Figueroa esta semana en Houston— de que la provincia ejecuta cuando dice que va a ejecutar.
La Ruta 67: el corredor estratégico
La Provincial 67 conecta Añelo con la red troncal hacia Centenario y desde ahí con la red logística general de la cuenca. Es uno de los caminos por donde pasan los equipos pesados de fractura, los caños, las arenas de fracking. El estado del pavimento se deterioró fuerte en los últimos tres años por el tránsito intensivo y la falta de inversión sostenida. La rehabilitación que arrancó incluye repavimentación, ensanche en tramos críticos y mejora de banquinas.
Es la pieza local del paquete vial que la provincia está armando para sostener el ciclo expansivo. Junto con el canje de áreas YPF a cambio de obras en las rutas 7 y 22 —documentado en otra pieza de este sitio— y el plan de financiamiento público-privado que Figueroa adelantó a empresarios estadounidenses, conforman el respaldo logístico de los miles de millones de dólares que están entrando a Vaca Muerta vía RIGI.
El otro plan: financiamiento público-privado para más rutas
El gobernador adelantó esta semana en Houston que la provincia trabaja en un esquema de financiamiento público-privado para sumar obras viales que Vialidad Provincial sola no llega a cubrir. La lógica es similar al canje YPF: las operadoras aportan recursos —en obra, en aporte directo o en cesión de áreas— y la provincia gestiona las obras con criterio técnico unificado. Los corredores priorizados son los que vinculan Loma Campana, Bandurria y Bajo del Choique con la red troncal.
El esquema permite multiplicar la capacidad de inversión vial sin estresar el presupuesto provincial, que hoy está sobreexigido por las demandas educativas, sanitarias y de infraestructura urbana de las ciudades que crecen al ritmo del boom. Las regalías financian la mitad del presupuesto, pero la otra mitad sigue bajo presión.
Lo que sigue para la Confluencia
Para la región Confluencia —el triángulo Neuquén capital, Plottier, Cipolletti, Centenario— la provincia anunció que en 2026 ejecuta más obras de conexión vial. Los puntos críticos identificados son los puentes y rotondas sobre la Ruta 22 y los nuevos accesos hacia los barrios privados que se multiplican en Plottier y Senillosa, traccionados por la migración interna de Vaca Muerta.
El cronograma fino de cada obra todavía no está público, pero el ministerio de Infraestructura adelantó que en el segundo semestre arrancan al menos tres obras simultáneas. La pregunta de fondo, que se hacen los empresarios de la cuenca pero también los vecinos comunes, es si el ritmo de ejecución va a igualar al de la demanda. Vaca Muerta no espera, y la infraestructura tiene que correr para no quedar atrás.
El sentido estratégico de la pieza
Sin VMOS no hay exportación masiva. Pero sin Ruta 67 ni bypass de Añelo, la producción no llega siquiera a las cabeceras del oleoducto. Las dos cosas se necesitan juntas. La fase exportadora de Vaca Muerta —la que arranca con el primer cargamento de diciembre 2026— se sostiene en una arquitectura logística que recién ahora empieza a tomar forma física. Las máquinas en la Ruta 67 son, en ese sentido, la versión más visible y verificable del compromiso provincial con el ciclo que viene.
Los próximos seis meses son la prueba del concepto. Si el bypass se inaugura para diciembre y la Ruta 67 queda repavimentada antes de la temporada alta de fracking, la cuenca entra a 2027 con menos cuellos de botella que los que tuvo en 2025. Si las obras se atrasan, el costo logístico de cada barril que entra y sale de la cuenca lo paga la rentabilidad de las operadoras —y, en última instancia, las regalías de la provincia.
Suscribite al newsletter de Neuquén21
Las noticias más importantes de Neuquén y Vaca Muerta, cada semana en tu email.