El gobernador Rolando Figueroa volvió esta semana de Houston con tres anuncios concretos en la valija. El primero: una frase calibrada para la audiencia internacional que viene siendo el slogan de la gestión, *»Vaca Muerta impacta en todo el país»*, dicha frente a referentes de la Federación de Cámaras del Sector Energético de Neuquén (FECENE) y a empresarios estadounidenses que evalúan ampliar inversiones. El segundo: el adelanto del plan vial provincial diseñado para evitar el colapso logístico que la cuenca ya empieza a sentir. El tercero: el lanzamiento de una nueva línea de créditos del Banco Provincia del Neuquén (BPN) destinada a empresas neuquinas que operan en el ecosistema petrolero.
El viaje encaja en un guion que la administración Figueroa fue puliendo durante los últimos doce meses: presencia en los foros internacionales donde se decide la asignación de capital de las super-majors, mensaje técnico-operativo en lugar de promesa política, y cierre de cada actividad con una agenda local concreta para mostrar que el discurso aterriza en obra y empleo neuquinos.
El plan vial: lo que se le mostró a Houston
Figueroa adelantó a los empresarios estadounidenses los planes provinciales para evitar que el crecimiento de Vaca Muerta colapse el sistema vial. El paquete combina obras directas —la Ruta 67 y el bypass de Añelo, que esta semana muestran avance físico— con un esquema nuevo de financiamiento público-privado que el ejecutivo provincial trabaja con Vialidad Provincial y las grandes operadoras.
La lógica del esquema es replicable: las operadoras aportan recursos —cesión de áreas, obra directa o aporte financiero— y la provincia ejecuta las rutas con criterio técnico unificado y prioridades acordadas. El antecedente reciente, el canje de áreas YPF por obras viales en las rutas 7 y 22 por USD 150 millones, es el modelo. La novedad es que Figueroa busca extender esa lógica a un menú más amplio de operadoras y de corredores.
El mensaje hacia Houston es transparente: la provincia tiene la capacidad institucional para sostener el ritmo de inversión que las super-majors necesitan. Si Chevron pone USD 10.000 millones bajo RIGI, y Pluspetrol USD 12.000, esa producción incremental tiene cómo evacuarse. Sin esa garantía logística, las decisiones de inversión se posponen.
El BPN entra al juego: créditos para PYMES neuquinas
El otro anuncio relevante de la semana fue el lanzamiento de un programa de créditos del Banco Provincia del Neuquén dirigido a empresas neuquinas. Figueroa presentó el esquema a referentes empresariales locales antes del viaje y lo cerró formalmente al regresar. La línea apunta al sector PYME del ecosistema petrolero —empresas de servicios, logística, mantenimiento, fractura, transporte— que necesitan capital de trabajo para escalar al ritmo que demandan las grandes operadoras.
El monto, las tasas y los plazos finos del programa todavía no están públicos. Las primeras señales sugieren tasas subsidiadas para pymes de la cuenca, con un techo por empresa y un canal de evaluación rápido a través del propio BPN. El esquema es complementario al sistema bancario privado y busca cubrir el segmento que los bancos comerciales atienden mal o caro: empresas de menos de 250 empleados con facturación volátil pero buena perspectiva de crecimiento.
Para las pymes neuquinas, el dato es bienvenido. La macroeconomía nacional sigue sin entregar crédito en escala razonable, y los bancos privados ofrecen líneas con tasas que hacen inviable la inversión de capital fijo. El BPN, con financiamiento parcial de regalías y con un mandato de desarrollo regional, puede ofrecer una alternativa competitiva.
El road show como pieza de gobierno
El viaje a Houston es la cuarta presentación internacional de Figueroa en los últimos seis meses. La rutina ya es reconocible: presentación técnica con datos duros, sin promesas inverosímiles, foco en lo que la provincia ofrece como interlocutor —seguridad jurídica, infraestructura comprometida, mano de obra calificada— y agenda paralela con cámaras empresarias y ejecutivos individuales de las grandes operadoras.
El cálculo político es claro: en un contexto donde la macroeconomía argentina sigue siendo volátil y donde otros gobernadores patagónicos no logran articular un discurso técnico convincente, Figueroa busca posicionar a Neuquén como el interlocutor confiable para el capital extranjero del sector energético. La diferenciación funciona si las obras prometidas se ejecutan, las regalías se cobran y la administración mantiene el rumbo durante los próximos dos años.
Lo que se viene
El gobierno provincial trabaja en paralelo en tres frentes que cierran la semana: el envío a la Legislatura del proyecto de régimen especial para GNL —pieza jurídica del paquete Argentina LNG—; la presentación pública de los términos finos del programa BPN; y la formalización del esquema de financiamiento público-privado vial con las primeras operadoras adherentes.
Los tres movimientos están atados al mismo objetivo: convertir la oportunidad de Vaca Muerta en una operación industrial sostenible, no en otro ciclo más de boom y bust. Para Figueroa, que entra al año pre-electoral provincial, cada anuncio cumplido es un voto consolidado. Para Neuquén, es la pelea por capturar en serio una oportunidad histórica que el resto del país mira con expectativa.
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