El río Neuquén vuelve a la agenda legislativa por el costado menos visible: la calidad de su agua. Ariel Hernán Tarifeño, secretario general del Sindicato de Guardavidas del Neuquén (SIGUNE), presentó un proyecto de ley para crear un programa provincial de saneamiento, recuperación ambiental y uso seguro del río. La iniciativa, que se conoció este martes 13 de octubre, apunta sobre todo al tramo entre Centenario y la confluencia con el Limay. Además fija un objetivo concreto en la capital: recuperar el balneario Figueroa, que dejó de estar habilitado y arrastra estudios históricos sobre problemas bacteriológicos. Es una pieza más de la agenda ambiental que llega a la Legislatura antes del verano.
Qué propone el proyecto para el río Neuquén
El primer paso es un diagnóstico. El programa prevé un relevamiento integral de las condiciones ambientales, químicas y bacteriológicas del curso de agua. Esos estudios deberán identificar las descargas cloacales, industriales y pluviales que llegan al río. También evaluarán cómo funcionan los sistemas de tratamiento de efluentes. Con los resultados en la mano, la provincia definiría las obras y medidas necesarias para sanear los sectores afectados. Pero el proyecto exige dos cosas que suelen faltar en este tipo de programas: mecanismos de seguimiento y acceso público a la información que se obtenga.

Volver a habilitar el balneario Figueroa
El punto más sensible para los vecinos de la capital es el balneario Figueroa, sobre la costa del río Neuquén. Hoy no está habilitado y cuenta con estudios previos que detectaron problemas de calidad bacteriológica. Por eso el proyecto plantea estudios específicos para conocer su situación ambiental y sanitaria actual. Después habrá que definir qué trabajos haría falta encarar para una eventual rehabilitación. No es una promesa de reapertura, sino un camino para saber si la reapertura es posible.
La iniciativa también mira los sectores de costa que no son balnearios pero que la gente usa igual, sobre todo en verano. En esos lugares el proyecto pide evaluar los riesgos y definir medidas preventivas que vayan más allá de un cartel o de una prohibición de entrar al agua. Tarifeño advierte en los fundamentos sobre los riesgos sanitarios y de ahogamiento que corren quienes se meten al río sin habilitación. Los espacios que se recuperen o habiliten deberán contar con infraestructura adecuada y cobertura profesional de guardavidas. Ese es, de hecho, el reclamo histórico del gremio que impulsa la norma.
Coordinación entre Neuquén y Río Negro
El río no reconoce límites administrativos, y el proyecto lo asume. Promueve la coordinación entre las provincias de Neuquén y Río Negro, los municipios y los organismos competentes para hacer monitoreo y saneamiento en conjunto. Prevé además la participación de universidades, instituciones científicas y organizaciones vinculadas con la protección ambiental y la seguridad acuática. La propuesta se apoya en una ordenanza municipal de 2012 sobre la recuperación del Paseo de la Costa. Pero plantea un complemento: desarrollar la costa sin cuidar la calidad del agua deja la tarea a medias. El antecedente se suma a otros debates sobre servicios y ambiente en la región.
Lo que viene ahora es el trámite parlamentario. El proyecto deberá pasar por las comisiones de la Legislatura provincial antes de llegar al recinto, y no hay plazos definidos. Mientras tanto, la temporada de calor se acerca y el río sigue recibiendo bañistas en lugares sin control. Si el programa avanza, el primer resultado tangible sería un diagnóstico público del estado del agua entre Centenario y la Confluencia. Recién después se sabrá si el balneario Figueroa puede volver a recibir gente con guardavidas en la costa.

