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Una treintena de empresas de Texas llega a la Argentina este domingo 18 de octubre para buscar socios y negocios en Vaca Muerta. La misión dura hasta el 24 y la organizan la Cámara de Comercio Argentino-Texana (ATCC) y el Atlantic Council, el think tank de Washington. La delegación completa supera las 50 personas. Hay bancos y fondos de private equity, pero también operadoras, compañías de servicios y firmas que miran el midstream. El dato que ordena la visita lo dio Ariel Bosio, fundador y vicepresidente de la ATCC: Vaca Muerta produce hoy cerca del 70% del petróleo y el gas del país y bate récords mes a mes.
Cumbre el martes 20 en el Domuyo, con Marín y Chevron
El punto alto de la agenda es el Energy Trade Mission Summit, el martes 20 de octubre en el Centro de Convenciones Domuyo. Habrá paneles sobre el lugar de la Argentina en el mapa energético global. Participan Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, y Ana Simonato, country manager de Chevron. También se discutirá el financiamiento y la operación de las cadenas de valor, con ejecutivos de Citibank, Pickering Energy Partners, PAE, SLB, DLS Archer, H&P y Precision Drilling. Al día siguiente, el 21, el Polo Científico-Tecnológico de Neuquén recibe un Innovation Day con ruedas de negocios entre firmas locales y estadounidenses. Según los organizadores, más de 150 empresas participarán de esa ronda. La misión se superpone con el Patagonia Oil & Gas 2026, que se hace en Neuquén del 19 al 22, pero la excede.

Tres necesidades: financiamiento, midstream y costos
Bosio identificó tres demandas locales donde las empresas de Texas ven oportunidad. La primera es el financiamiento: los proyectos bajo el RIGI suman más de US$ 100.000 millones para los próximos cinco o seis años. Detrás viene toda la cadena de valor y los proyectos anexos de GNL. La segunda es el midstream. Los grandes ductos troncales, como el VMOS, están en marcha, pero falta conectar cada yacimiento con esos troncales. La tercera es la provisión de materiales y servicios para seguir bajando costos. YPF y otras operadoras ya se comprometieron a aumentar un 50% los equipos de perforación y completación. Eso exige proveedores capacitados. Más a largo plazo aparece un cuarto frente: el downstream, por ejemplo los líquidos de gas.
Permian, el espejo de lo que viene en cinco años
La comparación con Texas no es casual. Allí está la mayor parte de la cuenca Permian, el corazón del shale estadounidense. «Permian tiene 10 veces el tamaño de Vaca Muerta», dijo Bosio, y todo el shale de Estados Unidos equivale a 20 veces la formación neuquina. Según su lectura, los problemas que hoy tiene Permian son los que la Argentina enfrentará dentro de cinco o seis años, cuando termine de construirse la capacidad para producir. Uno es la saturación de la infraestructura energética, agravada por la demanda de los centros de datos. Otro es la monetización del gas asociado, que en Texas a veces se vende a precio negativo. Por eso ya se exploran negocios como el gas to power y la energía propia para centros de datos, además de más GNL para exportar.
Para Neuquén, la visita tiene una lectura concreta. Las empresas de Texas no vienen a enseñar a producir. Bosio reconoció que la curva de aprendizaje local fue muy rápida. La baja del costo de break-even, dijo, es un signo de innovación. Vienen, en cambio, a financiar y a vender soluciones para la etapa siguiente, la de los cuellos de botella. Lo que viene ahora es ver cuántos de los contactos del 20 y el 21 se convierten en contratos. La ATCC se presenta como el puente para eso: su presidenta, Gabriela Aguilar, afirmó que Vaca Muerta es «un motor fundamental para la seguridad energética regional y global».

