El modelo Río Negro empleo energía cobra forma. Los principales proyectos energéticos en desarrollo en Río Negro empezaron a mostrar resultados concretos sobre la economía local. Según datos oficiales difundidos este lunes, durante el primer trimestre de 2026 el paquete vinculado a Punta Colorada registró más de $15.900 millones en compras a empresas rionegrinas, con la participación de 103 firmas locales y la creación de más de 530 puestos de trabajo directos. Los números reflejan el impacto inicial de una nueva etapa energética que ya se percibe en transporte, alojamiento, logística, construcción, servicios y comercio.
El gobernador Alberto Weretilneck defendió esta semana el rumbo del modelo provincial con un argumento que sintetiza la política rionegrina: «tiene sentido si se transforma en trabajo, proveedores, obras y mejoras concretas para la gente». El planteo busca diferenciar a la provincia del clásico esquema rentista —en el que las regalías hidrocarburíferas llegan al fisco pero no se traducen en encadenamiento productivo— y apuntar a un modelo donde la fase exportadora del shale derrame en la economía real.
El paquete Punta Colorada
El proyecto Punta Colorada concentra la mayor parte del flujo de inversiones que llega a la provincia. Es la terminal portuaria de exportación de crudo del oleoducto VMOS y la pieza central del esquema que Vaca Muerta usa para sacar el petróleo neuquino por la costa atlántica. Lo que ahora informa el Gobierno provincial es el primer recuento de compras a proveedores y de empleo directo generado en territorio rionegrino durante los primeros tres meses del año.

Los $15.900 millones en compras se distribuyen entre 103 empresas locales. La nómina abarca rubros heterogéneos: transporte de carga, alojamiento para los equipos de obra, logística, construcción civil, servicios técnicos, comercio minorista y mayorista, y actividades asociadas a la industria petrolera de superficie. La diversificación de la cadena permite que el impacto no se concentre en unas pocas empresas grandes sino que se distribuya entre pymes y proveedores medianos del entramado rionegrino.
530 puestos directos y la lectura política
Los 530 puestos de trabajo directos que ya se generaron en el primer trimestre del año son la cara visible del modelo. La cifra, además, se acompaña con el efecto multiplicador típico de las grandes obras: cada empleo directo en la cadena energética suele arrastrar entre dos y tres empleos indirectos en sectores conexos. La proyección para, según las estimaciones provinciales, ubica el impacto laboral en una banda significativamente más alta.
Desde el Gobierno provincial enfatizan que el desafío no se reduce a atraer inversiones, sino a garantizar que su impacto se distribuya de manera equilibrada y sostenida en el tiempo. Para eso, Río Negro articula una estrategia con varios componentes: control de los grados de localización por cada contrato, capacitación laboral focalizada, apoyo a proveedores locales con líneas de financiamiento y planificación territorial coordinada con los municipios afectados.
La doctrina Weretilneck: capacidades instaladas
El gobernador rionegrino subrayó además la importancia de consolidar un modelo que trascienda la etapa de construcción de obras. La idea es dejar capacidades instaladas en la provincia: empresas fortalecidas con experiencia en proyectos de gran escala, trabajadores formados para el sector energético, servicios especializados que después puedan replicarse en otros proyectos provinciales o nacionales.
«Convertir la energía en empleo, el empleo en desarrollo y el desarrollo en futuro para cada región de la provincia», resumió Weretilneck el modelo Río Negro empleo energía durante sus declaraciones. La fórmula tiene parecidos estructurales con el discurso que la gestión Figueroa despliega del otro lado del río: Neuquén se financia con regalías y devuelve obras públicas con recursos propios; Río Negro reclama el grado de localización en las compras de las operadoras energéticas y devuelve políticas activas de capacitación y financiamiento a sus pymes.
El espejo neuquino y la mirada de la cuenca
El anuncio rionegrino llega en una semana intensa para la fase exportadora de Vaca Muerta. El mismo lunes, YPF aprobó su incorporación al megaproyecto de TGS de USD 3.000 millones para exportar líquidos derivados del gas neuquino desde Bahía Blanca. La provincia de Neuquén, mientras tanto, mantiene la racha de obras propias con recursos provinciales y ofensiva internacional para captar capitales que financien infraestructura.
Las dos provincias de la cuenca operan con esquemas distintos pero converge la misma idea: la fase exportadora del shale tiene que dejar algo más que regalías al fisco. Tiene que dejar empleo, proveedores fortalecidos y capacidades instaladas. El primer informe oficial de los $15.900 millones en compras y los 530 puestos en Punta Colorada es el primer recuento auditable de qué tan cerca está el modelo Río Negro empleo energía de lograrlo.
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