Durante más de cuatro décadas, la esquina de Mascardi y Chajarí fue un potrero de tierra. Ahí se juntaban a jugar los chicos y chicas del barrio El Progreso, en la ciudad de Neuquén. Este lunes por la tarde, ese mismo terreno cambió de cara. La Municipalidad inauguró una cancha de fútbol 8 de césped sintético, cerrada con alambrado perimetral. Además, el corte de cintas reunió al intendente, al gobernador y al jefe del gremio petrolero. Esa foto dice bastante sobre cómo se gestó la obra.
Una cancha de 50 por 30 y $260 millones sin deuda
El intendente Mariano Gaido puso la cifra sobre la mesa. Según dijo, la cancha demandó 260 millones de pesos de fondos propios del municipio, «sin endeudamiento». «Del superávit invertido en deporte, en decirle sí al deporte, a la vida sana, y decirle no a la droga y no al alcohol», remarcó. La cancha mide 50 por 30 metros y tiene un alambrado de más de cuatro metros de altura. Pero no será solo para el club barrial: también podrán usarla las escuelas cercanas y las actividades deportivas que organiza la Municipalidad de Neuquén.

Gaido ubicó la obra dentro del programa de «ciudades deportivas» que su gestión viene desplegando barrio por barrio. Enumeró los salones de actividades físicas (SAF) de Parque Industrial, Confluencia, San Lorenzo e Hi.Be.Pa., y anticipó lo que sigue: «Estamos trabajando en Melipal, vamos a ir a Valentina». Para el barrio El Progreso, en cambio, la novedad es más básica. Después de 40 años, el club del barrio tiene un lugar donde reunir a todos sus deportistas. Es el tipo de obra pública de escala barrial que el municipio viene mostrando como marca de gestión.
Figueroa promete baños y vestuarios
El gobernador Rolando Figueroa llegó con un anuncio propio: la Provincia construirá los baños y vestuarios que el predio todavía no tiene. «Fíjense la alegría de los chicos, la felicidad de todas las familias», dijo frente a los vecinos. También recordó que el club El Progreso arrastraba desde hace años un problema de papeles. Según contó, su gestión acompañó el trámite para que la institución obtuviera la personería. «Queremos que en cada barrio neuquino se pueda disfrutar y vivir en familia», sostuvo.
El gremio petrolero detrás del pedido
El proyecto no nació en un despacho. Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, contó que todo empezó con un pedido de la concejala Mariana Cofré, dirigente del gremio, que fue a ver al intendente y al gobernador. «Entre todos se pudo hacer», resumió. Cofré lo describió en los mismos términos: «Si no articulamos todos para salir adelante, no se sale, y acá tienen la muestra». Para ella, la clave fue que el ámbito privado, el sindical y el barrial empujaron juntos el mismo pedido.
La escena tiene además una lectura política. Rucci conduce hoy su propio partido, Fuerza Neuquina y Federal, después de que la conducción del gremio se desafilió del MPN. Aunque la obra es chica en términos presupuestarios, el escenario compartido con Figueroa y Gaido muestra una articulación que los tres se encargaron de subrayar.
Lo que viene ahora es completar el predio. La Provincia tiene que construir los baños y vestuarios que anunció Figueroa, todavía sin plazo definido. Mientras tanto, el club del barrio El Progreso empieza a organizar sus actividades en la cancha nueva, y las escuelas de la zona podrán sumarse. Para los vecinos que esperaron 40 años, el potrero de tierra ya es un recuerdo.

