El Gobierno eligió el camino del gradualismo. En lugar de aplicar de una vez todo el ajuste impositivo pendiente sobre los combustibles — que incluye remanentes de 2024 y de los primeros tres trimestres de 2025 — optó por dividirlo en dos tramos. El primero arrancó el 1° de mayo. El segundo llega el 1° de junio. Y es el segundo el que realmente duele.
El Decreto 302/2026, publicado en el Boletín Oficial, estableció una actualización parcial del 0,5% en los impuestos a los combustibles para mayo. En términos concretos, la nafta sube $11 por litro entre el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el Impuesto al CO2. El gasoil $9 por litro. Con la nafta súper de YPF fijada en $1.999 en la Ciudad de Buenos Aires, el ajuste la llevaría por primera vez por encima de los $2.000.
Hay un condicionante: las petroleras tienen un compromiso vigente hasta el 16 de mayo de no trasladar a los surtidores las variaciones del crudo internacional. Ese «buffer» puede absorber parte del ajuste impositivo — o puede combinarse con él y producir un salto más pronunciado cuando venza el acuerdo.
Neuquén tiene exenciones pero no está inmune
El ajuste rige en todo el país, con una aplicación diferente para el gasoil destinado a las provincias de la Patagonia. Las exenciones patagónicas reducen el impacto en el gasoil — el combustible más usado en la industria y el transporte de carga — a aproximadamente $10 por litro en lugar de los $15 que aplican en el resto del país.
Esa diferencia importa. La logística de Vaca Muerta es intensiva en gasoil: cada camión que lleva arena de fractura a un pozo, cada equipo de perforación que se mueve entre locaciones, cada flota de transporte de personal consume gasoil en grandes volúmenes. Un aumento de $10 por litro en una flota de 100 camiones que consume 50.000 litros semanales equivale a $500.000 adicionales por semana en costos operativos.
El golpe real llega en junio
El ajuste de mayo es el aperitivo. El Gobierno decidió diferir para junio los remanentes acumulados de 2024 y 2025 — un monto significativamente mayor al de mayo. Sebastián Domínguez, titular de SDC Asesores Tributarios, explicó que ambos tributos se aplican como montos fijos y se suman directamente al precio final de cada litro. Sin más detalles oficiales sobre el monto exacto del ajuste de junio, el sector energético ya descuenta que el impacto en los costos logísticos va a ser mayor que el de este mes.
El timing es el peor posible para el consumidor. Mayo y junio coinciden con el inicio del invierno — cuando el consumo de gas y calefacción sube — y con el vencimiento del compromiso de las petroleras de no trasladar el precio internacional del crudo. Si el barril se mantiene por encima de los USD 100, ese traslado podría producirse justo cuando los impuestos también suban.
La paradoja patagónica
Neuquén produce el 70% del petróleo y el gas de Argentina. Y sus habitantes pagan más caro el combustible que los porteños — o similar, dependiendo de la exención aplicada — mientras el crudo que generan sus yacimientos abastece a todo el país. Es la misma paradoja de siempre: la riqueza se genera en el sur, los precios los define el norte.
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