Milei lanza el Súper RIGI con Ganancias al 15% y tope a impuestos locales

El Presidente anunció este miércoles 7 de mayo el envío al Congreso del Súper RIGI, una versión expandida del régimen actual con alícuota del 15% en Ganancias, amortización acelerada (60-20-20), aranceles cero a la importación productiva y derechos de exportación al 0%. Caputo proyectó USD 140.000 millones de inversiones en próximas semanas. Provincias adheridas resignan IIBB.

Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

El presidente Javier Milei anunció esta semana — el miércoles 7 de mayo desde el avión presidencial, de regreso de la Milken Conference en Estados Unidos — que va a enviar al Congreso un proyecto de ley para crear el «Súper RIGI», una versión expandida del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones con condiciones fiscales más agresivas que el original. El ministro de Economía Luis Caputo amplió los detalles al día siguiente y proyectó que las inversiones bajo el nuevo régimen podrían acercarse a los USD 140.000 millones en las próximas semanas.

El cambio más significativo es la alícuota del Impuesto a las Ganancias, que pasa del 25% del RIGI original al 15% del Súper RIGI — la más baja de toda la región y por debajo del 21% estadounidense. La modificación reposiciona a Argentina como destino fiscal hipercompetitivo para capital internacional, pero abre un frente sensible con las provincias productoras: el proyecto incluye un tope del 0,5% en Ingresos Brutos provinciales y la prohibición de tasas municipales sobre las ventas para las provincias y municipios que adhieran al régimen.

Punto por punto — qué cambia respecto del RIGI original

La letra chica del proyecto, según los detalles que circulan tras el anuncio de Caputo, contiene seis modificaciones clave respecto del esquema vigente desde la Ley Bases:

Impuesto a las Ganancias al 15%. Es el dato titular. El RIGI original ya bajaba la alícuota nacional del 35% al 25% para empresas en régimen. El Súper RIGI da otro salto y la lleva a 15%, igualando o mejorando las condiciones fiscales de jurisdicciones tradicionalmente competitivas como Irlanda y por debajo de la alícuota efectiva en Estados Unidos.

Amortización acelerada agresiva. Las empresas que ingresen al Súper RIGI podrán amortizar el 60% de la inversión en el primer año, el 20% en el segundo y el 20% restante en el tercero. Es una estructura financiera mucho más favorable que el RIGI original: permite a las empresas recuperar capital invertido vía menor pago de impuestos durante el período de despliegue del proyecto.

Aranceles a importación: eliminación total. Los insumos productivos importados bajo el régimen no pagan aranceles. Es relevante para sectores donde el equipamiento es altamente importado — minería, equipamiento de generación renovable, máquinas industriales especializadas.

Derechos de exportación: 0%. Los productos generados bajo Súper RIGI no pagan retenciones. Reduce el costo efectivo de exportar y mejora el flujo de divisas que el régimen busca capturar.

Ingresos Brutos provinciales: tope del 0,5%. Es el punto neurálgico del esquema y donde se ubican las tensiones políticas. Las provincias que adhieran al Súper RIGI no podrán cobrar más del 0,5% de IIBB sobre la actividad económica generada por proyectos del régimen. Para provincias mineras y energéticas que tradicionalmente cobran entre 3% y 4% de IIBB sobre el sector, es una resignación fiscal significativa.

Tasas municipales sobre ventas: prohibición. Los municipios cuyas provincias adhieran no podrán aplicar tasas sobre las ventas de proyectos Súper RIGI. Afecta a localidades como Añelo, Plaza Huincul o Rincón de los Sauces — todas con tasas municipales sobre actividades petroleras.

Los sectores objetivo — del cobre al hidrógeno

El Súper RIGI tiene un foco distinto al RIGI original. Mientras el primero buscó captar inversión en sectores ya existentes en el país (hidrocarburos, minería tradicional, infraestructura energética), el nuevo régimen se orienta a industrias que hoy no existen en Argentina. Los sectores que Caputo identificó como objetivo:

Cobre — refinamiento y laminado. Argentina tiene reservas de cobre pero exporta el mineral en bruto. El régimen busca atraer inversión en plantas de refinación y procesamiento de valor agregado.

Baterías de litio. Argentina produce litio pero no fabrica baterías. El Súper RIGI apunta a capturar la fase industrial del ciclo, con foco en baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento energético.

Paneles solares y turbinas eólicas. Fabricación local de componentes de generación renovable. Hoy Argentina importa casi 100% del equipamiento que instala en parques solares y eólicos.

Fertilizantes — potasio y fósforo. Producción local de fertilizantes que hoy se importan en gran proporción. Relevante para el complejo agroindustrial.

Uranio. Reactivación de la cadena nuclear argentina — minería, procesamiento y posible fabricación de combustible nuclear.

Hidrógeno verde y azul. Producción de hidrógeno como vector energético exportable. Es la apuesta de mediano plazo del régimen, con Argentina compitiendo con Chile y Brasil en la región.

Agro, pesca, forestación — industrialización con valor agregado. Procesamiento local de materias primas que hoy se exportan en bruto.

El tope del 0,5% en Ingresos Brutos — el punto neurálgico

El conflicto político del Súper RIGI no está en el 15% de Ganancias (que es decisión nacional) sino en los límites a la tributación local. Las provincias adheridas deben aceptar:

(a) Tope máximo del 0,5% sobre Ingresos Brutos aplicado a la actividad de proyectos del régimen.

(b) Prohibición de tasas municipales sobre las ventas de esos proyectos.

(c) Estabilidad fiscal de 30 años — las provincias no pueden modificar el régimen tributario aplicable a esos proyectos durante tres décadas.

Para una provincia minera como Salta, San Juan, Catamarca o Jujuy — donde IIBB sobre actividad minera puede llegar al 3,5% o 4% — la resignación fiscal es masiva. Para Neuquén, donde la matriz dominante es hidrocarburífera y los esquemas tributarios ya tienen acuerdos específicos vía RIGI 1.0, el impacto se concentra sobre sectores nuevos (litio en cuenca neuquina, hidrógeno, eventual industria petroquímica de valor agregado).

El cálculo es el siguiente: para que el Súper RIGI sea efectivo, las provincias tienen que adherir formalmente. Sin adhesión provincial, el régimen pierde gran parte de su atractivo porque el inversor sigue expuesto a tributación local plena. Pero adherir significa resignar décadas de recaudación. Es la fricción política que va a marcar el debate legislativo.

El cálculo Neuquén — qué cambia con el Súper RIGI

Para Neuquén, el Súper RIGI llega en un momento institucional muy cargado. Ayer Figueroa cerró en Domuyo la jornada de balance Houston con la defensa del RIGI 1.0, donde mostró el cálculo de USD 1.158 millones de ingresos fiscales proyectados hasta 2030 contra USD 3,5 millones resignados — la frase «330 veces más» que sintetizó la posición provincial.

Con el Súper RIGI, el cálculo es más complejo:

Sectores Vaca Muerta tradicional (petróleo y gas convencional). Estos siguen bajo RIGI 1.0 + régimen GNL provincial. No cambia mucho.

Sectores nuevos — litio, hidrógeno, industrialización energética. Acá entra el Súper RIGI. Si Neuquén adhiere, captura inversión adicional pero resigna potencial recaudación IIBB. Si no adhiere, mantiene recaudación pero pierde flujo de capital.

La decisión política depende de cuánto capital efectivamente se proyecta para esos sectores nuevos en Neuquén. Si la promesa de USD 140.000 millones que Caputo proyectó se traduce en una porción significativa para la provincia, adherir tiene sentido. Si Neuquén queda al margen del flujo de capital nuevo, mantener autonomía tributaria es lo razonable.

El gobernador Figueroa, que viene defendiendo activamente la lógica RIGI, todavía no se pronunció públicamente sobre el Súper RIGI. La señal va a llegar en las próximas dos o tres semanas, probablemente cuando el proyecto efectivamente ingrese al Congreso y empiece a discutirse en comisiones.

La crítica opositora — la pérdida proyectada

El diputado provincial Darío Martínez, de Unión por la Patria, viene cuestionando la lógica RIGI desde antes del anuncio del Súper RIGI. Su argumento principal: el régimen representa una concesión innecesaria para un sector que ya opera con rentabilidad extraordinaria gracias a precios internacionales del crudo.

Martínez proyectó que solo a través del proyecto Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), la provincia dejaría de percibir aproximadamente USD 438 millones anuales de recaudación efectiva si se adhiere a las condiciones plenas del régimen. Con el Súper RIGI, esa estimación se intensifica porque se suma el tope IIBB sobre sectores nuevos.

La crítica opositora se concentra en tres ejes:

Estabilidad fiscal de 30 años. Es una atadura excepcionalmente larga. Compromete a generaciones políticas futuras a un régimen tributario diseñado en 2026.

Pérdida de autonomía provincial. Las provincias adheridas pierden capacidad de fijar política tributaria propia sobre los sectores beneficiados.

Captura por sectores concentrados. Los beneficios del Súper RIGI están diseñados para grandes inversores que pueden hacer aportes mínimos de USD 200 millones por proyecto. Las pymes y empresas locales no acceden.

Qué pasa cuando el proyecto llegue al Congreso

El cronograma operativo del Súper RIGI tiene tres momentos clave en las próximas semanas:

Envío al Congreso. El Ejecutivo nacional planea enviar el proyecto entre fines de mayo y mediados de junio. La fecha exacta depende de la coyuntura política y económica del mes.

Debate en comisiones. Diputados y Senadores van a tratar el proyecto en comisiones específicas — probablemente Presupuesto y Hacienda + Energía y Combustibles + Asuntos Constitucionales. El debate técnico se va a concentrar en los topes IIBB provinciales y la estabilidad fiscal de 30 años.

Adhesión provincia por provincia. Una vez aprobada la ley nacional, cada provincia debe decidir si adhiere formalmente. Neuquén, Salta, San Juan, Catamarca, Jujuy, Río Negro y Mendoza son los casos a seguir. La decisión de cada gobernador va a marcar el éxito o fracaso real del régimen.

Mientras el proyecto se prepara para el envío legislativo, Caputo sostuvo que las primeras manifestaciones de interés ya están en mesa. «En las próximas semanas, probablemente vamos a estar llegando a pedidos de inversión que se van a acercar a los USD 140.000 millones», afirmó. La cifra es ambiciosa y el sector privado va a estar atento a si efectivamente se traduce en compromisos firmes durante el segundo semestre del año.

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