El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, proyectó que Neuquén podría alcanzar 1,5 millones de habitantes en los próximos 30 años como consecuencia directa del boom de Vaca Muerta y el ingreso de inversiones energéticas a la región. La afirmación, realizada en el programa de streaming Ahora Play, marca el escenario demográfico que el Gobierno nacional asocia al nuevo ciclo de apertura económica.
Sturzenegger ubicó a la provincia patagónica en el centro de una reconfiguración productiva más amplia. Junto a Neuquén, anticipó crecimientos significativos para Catamarca y San Juan, vinculados al desarrollo de la minería y el litio. Las tres jurisdicciones comparten una característica: concentran recursos naturales estratégicos cuya explotación reclama mano de obra calificada, infraestructura y servicios.
Las proyecciones del ministro
«Neuquén va a tener en los próximos 30 años 1 millón y medio de personas», afirmó Sturzenegger durante la entrevista. La estimación parte del censo 2022 del INDEC, que registró 726.590 habitantes en la provincia, e implica más que duplicar la población actual en tres décadas.
En la misma proyección, el ministro nacional sostuvo que Catamarca podría llegar a un millón de habitantes y San Juan a 800.000, en función del avance de los proyectos de litio, cobre y oro que ya recibieron Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) o se preparan para hacerlo. La lectura del funcionario es que el mapa demográfico argentino se va a redibujar siguiendo el flujo de inversiones privadas.
Vaca Muerta como motor demográfico
El análisis que hace Sturzenegger pone al boom de Vaca Muerta como el principal catalizador del crecimiento poblacional neuquino. La provincia ya muestra los primeros signos de ese fenómeno: los registros migratorios internos muestran que ciudades como Añelo, Rincón de los Sauces y Cutral Co recibieron contingentes de trabajadores y familias de otras provincias en los últimos años.
La cadena de valor de Vaca Muerta involucra hoy a alrededor de 40.000 puestos directos según el Gobierno provincial, sin contar los empleos indirectos en logística, comercio, construcción y servicios. El despliegue del proyecto VMOS (oleoducto a Punta Colorada) y los acuerdos para un polo de Gas Natural Licuado proyectan sostener esa demanda durante al menos dos décadas más.
La crítica a la sustitución de importaciones
El ministro vinculó las proyecciones a un diagnóstico estructural sobre el modelo económico argentino. Sostuvo que el esquema de sustitución de importaciones vigente durante buena parte del siglo XX «mató al interior», al concentrar la actividad productiva en el área metropolitana de Buenos Aires y deprimir el desarrollo de las economías regionales.
Bajo esa lectura, el nuevo ciclo apertura externa y de inversiones en recursos estratégicos opera como un factor reequilibrador del territorio. Las provincias con riqueza natural concreta, según el titular del ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, capturan parte del flujo de capitales que antes quedaba retenido en cadenas industriales protegidas.
Inversiones que reordenan el mapa
El planteo del ministro tiene correlato en los anuncios recientes. Solo en las últimas semanas, Neuquén firmó con YPF un acuerdo para impulsar el proyecto de Gas Natural Licuado, recibió la confirmación de Pampa Energía sobre nuevas inversiones en Rincón de Aranda y vio cómo Sierra Grande otorgaba 316 habilitaciones para alojar al personal de la obra del oleoducto VMOS.
El gobernador Rolando Figueroa sostuvo en varias oportunidades que la provincia necesita anticiparse al impacto demográfico con inversión en infraestructura urbana, redes sanitarias, energía y vivienda. La ley provincial de GNL aprobada esta semana en la Legislatura, que otorga beneficios fiscales por 30 años, busca justamente fijar previsibilidad para esos compromisos de largo plazo.
La hipótesis que Sturzenegger trazó sobre el boom de Vaca Muerta se enmarca en un debate más amplio sobre el rol que tendrán las provincias productoras de energía y minerales en la próxima década. Si el escenario que dibuja el ministro se concreta, Neuquén deberá afrontar un salto demográfico equivalente al que la ciudad capital experimentó entre 1990 y 2010, pero distribuido en todo su territorio y concentrado en los polos vinculados a Vaca Muerta.
La interrogante abierta es si la velocidad de la inversión privada coincidirá con la capacidad del Estado provincial y los municipios para acompañar ese crecimiento con servicios, transporte y planificación territorial.
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