Después del road show internacional, el ejercicio doméstico. El gobernador Rolando Figueroa retoma este lunes su agenda en Neuquén con una reunión clave: encuentro con la Unión de Empresarios de Neuquén (UEN) para presentar formalmente, ante el sector que más empleo privado genera en la provincia, el paquete de Vaca Muerta y los términos finos del nuevo programa de créditos del Banco Provincia del Neuquén (BPN) destinado a pymes locales.
El cambio de escenario es deliberado. La semana pasada Figueroa expuso en Houston ante FECENE y empresarios estadounidenses con el mensaje calibrado para audiencia internacional: «Vaca Muerta impacta en todo el país». Esta semana, frente a los empresarios neuquinos, el ángulo se desplaza. Lo que afuera se vendía como oportunidad de inversión se traduce, puertas adentro, como pregunta operativa: cómo capturan las pymes locales la cadena de valor del ciclo expansivo, y qué herramientas concretas pone el Estado provincial a disposición para que el boom no se exprese solo en la facturación de las super-majors sino también en la base productiva neuquina.
Lo que va a presentar el gobernador
El temario del encuentro tiene tres capas. La primera es el plan vial provincial: detalles del esquema de financiamiento público-privado para sostener obras viales que Vialidad Provincial sola no llega a cubrir. La idea ya conocida —operadoras aportan recursos en obra o cesión de áreas, provincia ejecuta con criterio técnico— se aterriza con cronogramas y prioridades concretas para corredores que afectan directamente a empresas neuquinas: la Ruta 67 y el bypass de Añelo, los accesos a Plaza Huincul y Cutral Co, las conexiones hacia los polos productivos de la cuenca.
La segunda es el programa BPN. Las primeras líneas ya están operativas pero los términos finos —tasas, plazos, cupos por sector, criterios de elegibilidad— se presentan formalmente este lunes. La línea apunta al sector pyme del ecosistema petrolero: empresas de servicios, logística, mantenimiento, fractura, transporte. Empresas que necesitan capital de trabajo para escalar al ritmo que demandan las grandes operadoras pero que no acceden con facilidad al sistema bancario privado por su perfil de facturación volátil.
La tercera es el régimen especial provincial para producción de gas destinada a GNL, el proyecto de ley que el Ejecutivo provincial enviará a la Legislatura en las próximas semanas. Para los empresarios locales eso es una conversación distinta a la del oleoducto: el GNL implica una cadena logística diferente —plantas de licuefacción, transporte refrigerado, infraestructura portuaria— y abre oportunidades de servicios que hasta ahora no existían en la cuenca.
Qué espera la UEN del encuentro
Las pymes neuquinas tienen tres demandas recurrentes que vienen siendo planteadas en los últimos seis meses, según fuentes del sector. Visibilidad de pipeline: saber con anticipación qué obras se van a ejecutar y bajo qué cronograma para poder dimensionar inversión propia. Estabilidad regulatoria: que las reglas de los programas de promoción no cambien cada seis meses, condición necesaria para tomar deuda de mediano plazo. Acceso a las cadenas de valor: mecanismos concretos para que las super-majors prefieran proveedores locales sobre los de Buenos Aires o Houston en operaciones donde la diferencia de costos es marginal.
El encuentro del lunes es la primera ventana formal del año para que esas demandas reciban respuesta del Ejecutivo. Si el gobernador presenta cronogramas concretos y términos finos del programa BPN que generen confianza, la UEN puede traducir eso en compromisos de inversión propia para los próximos 12-18 meses. Si la presentación es más declarativa que operativa, el sector va a esperar a ver hechos antes de moverse.
El cálculo político del road show local
Para Figueroa, la pieza también tiene lectura política. La administración provincial entra al año pre-electoral con la agenda dominada por Vaca Muerta, lo que es ventaja competitiva pero también riesgo: si el discurso del boom no se traduce en mejora visible para clase media trabajadora y para pymes locales, el oficialismo provincial puede pagar costo electoral. Cada presentación del paquete frente a actores empresariales locales es, además de política industrial, gestión de expectativas.
El programa BPN tiene un componente narrativo no menor: el banco provincial financiando empresas neuquinas con recursos derivados de regalías locales. Es la materialización del principio «lo que produce Vaca Muerta vuelve a Neuquén bajo otra forma». Si el BPN logra colocar las primeras líneas con tasas competitivas y volumen razonable, el modelo se consolida como caso replicable. Si el programa tiene burocracia excesiva o tasas no competitivas frente a la opción privada disponible, queda como anuncio sin efecto.
Lo que sigue después del lunes
Tres frentes paralelos van a marcar el ritmo de las próximas dos semanas para el Ejecutivo provincial. El primero es el envío a la Legislatura del régimen especial GNL. El segundo, la formalización del esquema público-privado vial con las primeras operadoras adherentes. El tercero, la apertura efectiva de la oficina virtual del programa Neuquén Habita, que ya tiene inscripciones online activas pero sigue pendiente de los primeros adjudicatarios.
Cada movimiento confirma o ajusta la narrativa que Figueroa viene construyendo desde Houston: Neuquén como interlocutor confiable para el capital y como provincia que captura beneficios del boom hacia su propia base productiva. Lo del lunes con la UEN va a ser el termómetro local de cuán bien aterriza ese discurso.
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