Cerro Bayo: el único centro de esquí de América Latina con certificación ambiental IRAM 14001

La estación de Villa La Angostura logra un sello que ningún otro centro de esquí de la región tiene: certificación IRAM 14001 por su sistema de gestión ambiental. Datos duros: 6.000 metros de descenso ininterrumpido, 14 km de pistas esquiables. La temporada arranca el 3 de julio y la sustentabilidad pasa de ser valor blando a credencial técnica auditada.

Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

En el mapa del esquí latinoamericano, Cerro Bayo acaba de plantar bandera donde antes nadie había llegado. La estación de Villa La Angostura es el primer y único centro de esquí de toda América Latina en obtener la certificación ambiental IRAM 14001 por su sistema de gestión ambiental — un sello que en el mundo del turismo de nieve identifica a operadores que cumplen con los estándares internacionales de la familia ISO 14001 sobre impacto ambiental, biodiversidad y ciclo de vida.

El reconocimiento llega en el momento justo del calendario. Faltan ocho semanas para el inicio de la temporada 2026 —el 3 de julio— y la novedad va a ser uno de los argumentos más fuertes del cerro para diferenciarse en una región donde Bariloche, Las Leñas y Chapelco compiten por el mismo segmento de esquiadores premium argentinos, brasileños y chilenos. Para Cerro Bayo, la sustentabilidad pasa de ser un valor blando de marca a una credencial técnica auditada por una entidad reconocida internacionalmente.

Qué certifica IRAM 14001 — y por qué importa

La norma IRAM 14001 es la versión argentina de la ISO 14001, la norma internacional de sistemas de gestión ambiental. Para una estación de esquí, certificar implica documentar y auditar prácticas concretas: gestión del agua para producción de nieve artificial, manejo de residuos sólidos en zonas de alta montaña, eficiencia energética en medios de elevación y refugios, biodiversidad y minimización del impacto en la flora autóctona, comunicación ambiental con clientes y proveedores.

El proceso de certificación no es un trámite. Implica una auditoría inicial completa, planes de acción correctiva, mediciones periódicas de indicadores —consumo de combustibles, generación de residuos, calidad de agua— y revisiones anuales por parte de IRAM. Cualquier desvío puede llevar a la suspensión del sello. Que Cerro Bayo lo sostenga significa que la cadena operativa interna funciona con disciplina ambiental verificable.

Los datos duros del cerro

Más allá del sello, Cerro Bayo se diferencia con cifras concretas. 6.000 metros de descenso ininterrumpido en su pista insignia, 14 kilómetros de pistas esquiables, una desnivelación vertical que lo posiciona en la elite regional. La administración complementó estos años con inversiones en infraestructura de nieve artificial y modernización de medios de elevación, lo que garantiza temporada operativa incluso en años de baja precipitación natural.

El visitante promedio del cerro tiene un perfil definido: argentino del centro del país o brasileño de zona templada, edad 30-50 años, viaja con familia o pareja, gasto medio-alto, valora servicio personalizado y experiencia integral. Para ese segmento, la certificación ambiental no es decoración: forma parte del paquete de razones por las que un esquiador europeo elige una estación alpina sobre otra.

Cómo se compara con la competencia regional

Bariloche tiene Cerro Catedral, la estación más grande de Sudamérica por superficie esquiable, con muchísimas pistas y una infraestructura hotelera robusta. Chapelco —en San Martín de los Andes— es referencia técnica para esquiadores serios y este año arranca la operación de la nueva telecabina POMA. Caviahue completa la oferta neuquina con un perfil termal-familiar diferenciado.

Cerro Bayo se posiciona en el segmento intermedio: más boutique que Catedral, más amigable que Chapelco, con un Villa La Angostura como destino integral que ofrece gastronomía, rutas turísticas alternativas y la cercanía con el Parque Nacional Nahuel Huapi. La certificación IRAM 14001 lo coloca un paso adelante en branding ambiental — algo difícil de copiar a corto plazo por la competencia, dado el tiempo y disciplina interna que requiere.

El telón económico: por qué el sello también es negocio

El turismo invernal patagónico mueve cifras grandes. Cada punto de ocupación hotelera adicional impacta en facturación de gastronomía, transporte, alquileres y servicios complementarios. Una temporada exitosa sostiene cientos de empleos estacionales y miles de empleos indirectos en el ecosistema turístico de Villa La Angostura y la región norte del Nahuel Huapi.

El segmento que valora certificaciones ambientales suele ser de mayor poder adquisitivo y de estadía más larga. Tour operadores europeos, empresas de viajes corporativos sustentables y plataformas premium internacionales filtran sus opciones por estos sellos. Para Cerro Bayo, abrirse a esos canales es una posibilidad que antes no estaba sobre la mesa. Y para Villa La Angostura como destino, es un argumento adicional para posicionarse en circuitos turísticos sustentables que crecen a doble dígito anual.

Lo que mira la temporada que arranca

La cordillera neuquina recibió en abril precipitaciones por encima del promedio interanual, y los modelos climáticos de largo plazo sugieren un invierno más frío que el de 2025 aunque sin la abundancia del 2023. Para los operadores, eso es luz verde con cautela: hay que estar listos con maquinaria de nieve artificial actualizada y planes de contingencia más finos, lección que dejó la temporada 2025 cerrada antes de tiempo.

Cerro Bayo cierra el período pre-temporada con dos noticias buenas: la certificación ambiental como diferencial competitivo verificable y un pronóstico meteorológico moderadamente optimista. La pregunta abierta es operativa — si el cerro logra traducir el sello IRAM 14001 en tarifas medias más altas y en penetración en mercados internacionales que hasta ahora no priorizaba. Si lo consigue, la temporada 2026 puede ser un punto de inflexión comercial. Si no, queda igual una credencial bien ganada que va a seguir trabajando para el branding del cerro durante varias temporadas más.

Suscribite al newsletter de Neuquén21

Las noticias más importantes de Neuquén y Vaca Muerta, cada semana en tu email.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Mirá también...

Para seguir leyendo...

Más leídas...