El fantasma de las colas en las estaciones de servicio volvió a la agenda este miércoles 23 de septiembre. Darío Martínez, diputado provincial y ex secretario de Energía de la Nación, advirtió que las destilerías ya aplican cupos de gasoil y que el precio mayorista subió un 5%. Según el legislador, ese valor quedó por encima del que se cobra en el surtidor. Además, sostuvo que la demanda del agro, el transporte y la industria no logra ser cubierta. Es un escenario que la Argentina ya conoce, aunque por ahora descansa solo en la voz del diputado: ninguna fuente oficial ni del sector confirmó los cupos.
A quién apunta Martínez
El diputado eligió la ironía para abrir el planteo. «¿En el gobierno súper libertario, con libertad de exportar e importar y precios libres, falta gasoil para la cosecha?», preguntó. Apuntó de manera directa contra el ministro de Economía, Luis Caputo, y contra el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, por no sostener el abastecimiento sin sobresaltos. Martínez habló de «plena temporada de cosecha», aunque en septiembre la mayor parte del campo transita la siembra y no la cosecha gruesa. Ese matiz no cambia el fondo del reclamo, pero sí la urgencia que le atribuye. La tensión entre precio y abastecimiento es, de hecho, un clásico del mercado de combustibles argentino.
La contradicción con la Ley Bases
Para Martínez, el propio Gobierno terminó interviniendo para frenar el traslado total del precio internacional del barril a los surtidores. Eso, aclaró, «está bien». El problema, según su lectura, es que esa intervención contradice la Ley Bases y el decreto de desregulación, que prohíben cualquier límite estatal sobre precios, exportaciones e importaciones. Ahí ve una brecha entre el discurso libertario y la práctica de gestión. El dato de contexto ayuda a entender la discusión. El 1 de abril, YPF convocó a las principales petroleras a sostener los precios del surtidor por 45 días ante la escalada internacional. Las refinadoras pagaron el crudo con referencia al valor de marzo, mientras los productores facturaban a precio internacional. La diferencia quedó en una «cuenta compensadora». El esquema se renovó el 13 de mayo por otros 45 días. Formalmente fue un acuerdo liderado por la empresa de mayoría estatal, no una resolución del Estado. Martínez lo presenta como intervención del Gobierno, y esa es una interpretación política antes que un dato.
El legislador fue más allá. Denunció que el Gobierno mantiene contenido el precio interno del crudo sin obligar a las petroleras a importar lo necesario para cubrir la demanda estacional. Es decir, eligió una salida a medias: controla la inflación pero no garantiza el abastecimiento. «Argentina, con YPF de mayoría estatal, puede tener un precio interno de combustibles más barato que el internacional sin que eso sea un problema», remarcó. Para él, la falla no es intervenir el mercado, sino hacerlo a medias. «O hay un Estado que garantiza abastecimiento y precio justo, o hay colas, faltantes y un relato libertario que ya no le cierra a nadie», sentenció. El planteo llega en un momento en que la producción de Vaca Muerta bate récords de exportación, y por eso el contraste con un eventual faltante interno pega fuerte en Neuquén.
El antecedente de 2022 y lo que viene
La advertencia tiene un espejo incómodo. En marzo de 2022, con Martínez al frente de la Secretaría de Energía, hubo cupos y colas en las estaciones justo al inicio de la cosecha gruesa. Entonces las petroleras y el Gobierno nacional se cruzaron por los permisos de exportación y por la obligación legal de priorizar el mercado interno. Ese recuerdo es la réplica previsible del oficialismo, y el diputado lo sabe. Sin embargo, el debate de fondo sigue siendo el mismo: qué hace un país productor de petróleo cuando el precio interno se despega del internacional. Lo que viene ahora es la confirmación o el desmentido. Si los cupos de gasoil que describe Martínez se generalizan, la señal la darán primero los estacioneros y después la propia Secretaría de Energía. Mientras tanto, en la Legislatura del Neuquén el tema ya tiene dueño, y la pulseada política con el Gobierno nacional apenas empieza.

