La rebaja prometida ya tiene porcentaje y destinatarios. Lo que todavía no tiene es la plata. CALF, la cooperativa que distribuye energía en Neuquén capital, explicó a comienzos de noviembre cómo piensa aplicar el descuento del 30% en la luz para unos 250.000 usuarios residenciales. Pero puso una condición de entrada: sin aporte provincial, el beneficio no se puede sostener. El esquema forma parte de la Tarifa Neuquina, el programa que la provincia amplió a Neuquén capital, Plottier, Zapala y Cutral Co, y que ahora entra en la etapa más difícil, la de definir quién paga.
Cuánto cuesta la rebaja y quién la paga
Según los números de la cooperativa, el subsidio costaría entre 1.600 y 2.100 millones de pesos por mes. Es una cifra que CALF no puede absorber con su estructura actual. Por eso Marcelo Severini, presidente de la entidad, y Carlos Quintriqueo, vicepresidente segundo, fueron directos al describir el escenario. La cooperativa acompaña la medida, aunque reclama que el Estado provincial ponga los fondos antes de tocar las facturas.

La definición de ambos dirigentes fue sin matices: «sin la asistencia de la provincia es imposible materializarlo». La frase marca el tono de toda la negociación. No se trata de una resistencia a la rebaja, sino de una advertencia sobre su costo. Para una cooperativa que ya opera con márgenes ajustados, un descuento de ese tamaño sin respaldo externo significaría un desequilibrio imposible de sostener en pocos meses. De ahí que la conversación pase ahora por el financiamiento del programa y no por su diseño.
La propuesta de financiamiento ya está sobre la mesa. CALF plantea usar lo que recauda la Ley 3442, la norma que fijó un canon por el uso del agua a las hidroeléctricas instaladas en la provincia. Es decir, las represas pagan por el recurso que turbinan y ese dinero iría a bajar la boleta de los hogares. De acuerdo con las estimaciones que maneja la cooperativa, ese canon recaudaría unos 290 millones de dólares anuales. Con esa base, el costo mensual del descuento quedaría cubierto con margen, aunque la decisión de asignar esos fondos depende del Gobierno provincial.
Sobre qué se aplica el 30%
Hay un detalle que cambia el número final de cada factura. El descuento del 30% en la luz se calcularía sobre el valor de la tarifa, no sobre el total de la boleta. La diferencia no es menor. La factura que recibe un usuario de CALF suma también impuestos, tasas y otros conceptos que no entran en la rebaja. Por eso el ahorro real será menor al 30% del monto total que hoy paga cada hogar. Para el usuario, conviene mirar la línea del consumo de energía y no el pie de la boleta cuando llegue la primera factura con el beneficio.
Qué falta para que llegue a la boleta
El calendario depende de dos decisiones que todavía no se tomaron. La primera es el decreto provincial que formaliza el programa: si la provincia lo aprueba la semana próxima, la cooperativa calcula que la rebaja podría aplicarse desde diciembre. La segunda es local. El esquema también necesita la aprobación del Concejo Deliberante de Neuquén, porque la cooperativa presta el servicio en la ciudad. Sin ese paso, el descuento no puede llegar a los medidores de la capital aunque la provincia aporte el dinero.
El cuadro que queda es el de una rebaja anunciada con fecha tentativa y financiamiento todavía en discusión. Mientras tanto, los próximos pasos marcarán el ritmo: la firma del decreto, el tratamiento en el Concejo y la definición de cómo llegan los fondos del canon hídrico a la cooperativa. Si esas tres piezas encajan durante noviembre, el descuento del 30% en la luz se vería en las facturas de diciembre. Si alguna se demora, la Tarifa Neuquina seguirá siendo, para los 250.000 usuarios de CALF, una promesa con número pero sin fecha, y un tema abierto para la economía doméstica de la capital.

