La plata para perforar en Vaca Muerta no sale solo del pozo. Esta semana, Pampa Energía volvió al mercado de capitales con una emisión de Obligaciones Negociables por USD 200 millones, ampliable hasta USD 300 millones. La compañía que preside Marcelo Mindlin quiere acelerar sus inversiones en activos físicos dentro del país. Y el principal destino de esos fondos tiene nombre neuquino: Rincón de Aranda.
📷 Seguinos en Instagram
El instrumento es la Clase 29 de la empresa. Son títulos de deuda denominados en dólares y pagaderos también en dólares, pero dentro de la Argentina. El plazo es de 48 meses, con una tasa fija que se va a definir recién en la colocación. El capital se devuelve entero al vencimiento, mientras que los intereses se pagan cada seis meses. En criollo: la compañía pide prestado hoy a inversores locales y promete devolver el total en cuatro años, con cupones semestrales en el medio.
La prioridad declarada es «destinar el dinero a inversiones en activos físicos dentro del país, vinculadas con proyectos productivos y de infraestructura». Eso deja afuera, por ejemplo, el refinanciamiento de pasivos como uso principal. Las condiciones de la emisión forman parte de la oferta pública que supervisa la Comisión Nacional de Valores, el organismo que regula el mercado de capitales en el país.
Rincón de Aranda, el destino principal de los fondos
El bloque de Rincón de Aranda concentra el plan más ambicioso de Pampa Energía en la cuenca neuquina. La empresa proyecta invertir USD 4.522 millones para perforar 259 pozos. Además, prevé una planta con capacidad para procesar 45.000 barriles diarios de petróleo y 800.000 metros cúbicos diarios de gas. El área ya está en producción: a mediados de octubre, según los datos difundidos por la compañía, el bloque superaba los 22.200 barriles por día y avanzaba bajo el paraguas del RIGI.

Lo nuevo no es el proyecto, sino la forma de pagarlo. Un desarrollo de esa escala exige capital por adelantado, antes de que los pozos nuevos devuelvan el dinero. Por eso la emisión funciona como combustible financiero del cronograma de perforación. Cuanto más rápido entren los fondos, más rápido se completan las etapas de la planta y la curva de producción en Vaca Muerta.
Urea en Bahía Blanca: el otro proyecto
El segundo gran destino está fuera de Neuquén, aunque depende del gas que sale de acá. Pampa Energía impulsa una planta de urea granulada en Bahía Blanca, con una inversión estimada de USD 2.700 millones. La urea es un fertilizante nitrogenado clave para el agro, y producirla a escala requiere gas abundante y barato. En total, entre Rincón de Aranda y la planta de fertilizantes, la cartera de inversiones de la compañía suma USD 7.200 millones.
Qué mira el mercado ahora
La incógnita es la tasa. Como el rendimiento se define recién en la colocación, el resultado va a mostrar cuánto apetito hay entre los inversores locales por deuda en dólares de una petrolera con exposición a Vaca Muerta. Si la demanda supera los USD 200 millones iniciales, la empresa puede activar la ampliación hasta USD 300 millones. Ese dato, junto con el costo final del financiamiento, va a servir de referencia para otras operadoras de la cuenca que planean salir al mercado.
El próximo paso es el cierre de la colocación y el ingreso efectivo de los fondos. Después, la prueba de verdad estará en el terreno: la cantidad de pozos que Pampa Energía conecte en Rincón de Aranda durante los próximos meses dirá si la deuda se tradujo en producción. Para la economía neuquina, cada emisión de este tipo es una señal de que el capital sigue mirando a la provincia.

