La construcción de edificios en Neuquén capital no encuentra techo. La ciudad ya cuenta con 1.070 torres terminadas y otras 70 en plena ejecución. Además, las autoridades registran pedidos de obra para unos 200 edificios más, según datos oficiales difundidos este viernes 29 de agosto. Los números confirman el vigor de la obra privada en la capital neuquina. El contraste con el resto del país es fuerte, porque el sector atraviesa a nivel nacional una caída pronunciada de la actividad y del empleo.
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Un termómetro del futuro inmediato
Los pedidos de obra anticipan lo que viene. Cada solicitud presentada ante las oficinas técnicas es una torre que puede levantarse en los próximos años. Por eso el dato importa: con unos 200 proyectos en carpeta, la obra privada tiene combustible asegurado para el mediano plazo. Esa demanda acompaña el crecimiento poblacional y la presión inmobiliaria que registra la ciudad. Los desarrollos apuntan sobre todo a departamentos para alquilar o vender, un segmento que no deja de moverse en la economía neuquina.
El empleo es la otra cara del fenómeno. La construcción reúne hoy a unos 24.800 trabajadores registrados en la provincia, una cifra considerada alta en relación con la población neuquina. El contraste con el escenario nacional vuelve a aparecer acá. Mientras la paralización de la obra pública golpeó el empleo del sector en casi todo el país, Neuquén sostiene la actividad gracias al movimiento que generan los yacimientos. Los datos difundidos por las autoridades provinciales ubican al sector entre los motores del trabajo privado local.
El efecto Vaca Muerta en el ladrillo
El impulso hidrocarburífero se derrama sobre el mercado inmobiliario. La renta que genera Vaca Muerta alimenta la construcción de edificios en Neuquén capital destinados al alquiler o la venta, además de viviendas y barrios privados. También crecen las obras vinculadas de forma directa con la actividad en los yacimientos. Es decir, el petróleo no solo mueve camiones y equipos en la zona de producción: también levanta paredes en la ciudad.
Ese dinamismo atrae trabajadores de otras provincias, que llegan a la región con la expectativa de sumarse al circuito petrolero. Sin embargo, desde el gremio de la construcción advirtieron que esas expectativas no siempre coinciden con la realidad del mercado laboral. La demanda de mano de obra existe, pero no garantiza un puesto inmediato para todos los que llegan. El fenómeno migratorio suma, de hecho, más presión sobre la vivienda y los servicios urbanos, un tema que atraviesa la agenda de energía y sociedad en la provincia.
Lo que viene para la obra privada
Los 200 pedidos en evaluación anticipan que las grúas seguirán siendo parte del paisaje urbano durante los próximos años. Si el ritmo se sostiene, la construcción de edificios en Neuquén capital continuará entre los principales generadores de empleo privado de la ciudad. El desafío está en otro lado: acompañar esa expansión con infraestructura y servicios a la altura. Una capital que suma torres a este ritmo necesita, también, planificar la ciudad que crece alrededor de ellas.
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