El Gobierno de Neuquén dispuso un aumento progresivo del canon del agua en Vaca Muerta, que las empresas hidrocarburíferas deberán pagar por el uso del recurso en perforaciones no convencionales. La medida apunta a dos objetivos en simultáneo: encarecer el consumo intensivo del recurso para favorecer su uso eficiente e incentivar la incorporación de tecnologías de tratamiento y reutilización del fluido empleado en la fractura hidráulica.
La decisión quedó formalizada por la Disposición 260/26 de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, publicada esta semana en el Boletín Oficial provincial y ratificada por el Decreto Provincial 792. Se enmarca en la emergencia hídrica vigente en la provincia desde octubre de 2025, motivada por la sequía sostenida y el incremento de la demanda industrial sobre cuencas como la del río Neuquén.
Cómo será el aumento del canon
La normativa fija un esquema en dos tramos. A partir del 1 de julio de 2026, el canon por cada metro cúbico de agua utilizada en perforaciones no convencionales será equivalente al valor de 2,5 litros de combustible Oil Grado 3 de YPF. Desde el 1 de enero de 2027, el monto sube al equivalente de 3 litros del mismo combustible por cada metro cúbico consumido.
El criterio de indexación —atado al precio del combustible petrolero— protege la efectividad recaudatoria del canon frente a la inflación y vincula el costo del recurso a un parámetro que las propias operadoras utilizan en sus estructuras de costos. La actualización resulta automática, sin necesidad de revisión administrativa periódica.
Los fundamentos de la medida
En los considerandos de la disposición, el Gobierno provincial argumenta que el agua «constituye un recurso estratégico para el desarrollo económico, social y ambiental» y que su disponibilidad enfrenta presión creciente por la combinación de sequía y demanda industrial. La autoridad de aplicación remarca que los valores anteriores del canon del agua en Vaca Muerta habían perdido efectividad como herramienta para promover un uso racional en perforaciones no convencionales, segmento que concentra una porción relevante del consumo industrial.
La fractura hidráulica para extraer hidrocarburos en formaciones como Vaca Muerta requiere volúmenes elevados de agua: la operación de un pozo no convencional típico puede demandar entre 25.000 y 45.000 metros cúbicos según las características del yacimiento. La provincia regula ese consumo desde hace años, pero hasta ahora el costo del canon no movía el incentivo económico hacia la reutilización.
Reutilización y nuevos incentivos
La disposición pone el foco en una tecnología que la industria viene desplegando con resultados desiguales: el tratamiento y reutilización del agua de retorno (flowback). Existen sistemas que recuperan, depuran y vuelven a inyectar el fluido empleado en operaciones previas, reduciendo el ingreso de agua fresca al circuito de fractura.
El nuevo esquema establece que el canon se aplicará según el destino final del agua utilizada, incluso cuando el abastecimiento provenga de terceros o empresas prestadoras de servicios. Las operadoras deberán acreditar el uso efectivo mediante documentación y declaraciones juradas. Adicionalmente, la disposición instruye a los organismos provinciales a desarrollar mecanismos de incentivo para los proyectos que incorporen sistemas de aprovechamiento complementario del recurso, destinándolo a actividades productivas, agropecuarias, forestales o ambientales.
El marco de la emergencia hídrica
La provincia atraviesa una situación crítica en términos hídricos. La emergencia declarada en octubre de 2025 implicó restricciones, monitoreo intensificado y un debate público sobre la sostenibilidad del modelo productivo neuquino. Las cuencas que abastecen al consumo humano, agrícola e industrial vienen con caudales por debajo del promedio histórico, en línea con la tendencia observada en gran parte de la Patagonia, según los registros que difunde la Secretaría de Ambiente nacional.
El gobernador Rolando Figueroa ha planteado en varias intervenciones públicas que el desarrollo de Vaca Muerta debe convivir con un esquema riguroso de gestión del recurso. La nueva medida ordena ese mensaje en términos fiscales: mayor costo para quienes consumen agua fresca, beneficios para quienes la reutilizan. El diseño busca alinear el incentivo económico con el objetivo ambiental, sin imponer restricciones cuantitativas que afecten el ritmo productivo.
La industria petrolera, históricamente reacia a aumentos de costos, deberá ahora evaluar si conviene absorber el nuevo canon o invertir en plantas de tratamiento que reduzcan el consumo de agua fresca. La ecuación dependerá del tipo de yacimiento, la disponibilidad de proveedores tecnológicos y el horizonte de producción de cada operadora.
La aplicación del nuevo esquema arranca el 1 de julio, fecha en que las primeras facturaciones del canon del agua en Vaca Muerta bajo el régimen actualizado comenzarán a impactar en los costos operativos de las empresas. Será el primer test concreto de un instrumento que busca conciliar boom productivo y estrés hídrico en una de las cuencas más dinámicas del país.
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