Hace unos días asistí a un evento sobre innovación financiera. La sala estaba llena. Había empresarios, emprendedores, profesionales y estudiantes. También había muchas mujeres.
Sin embargo, cuando observé el panel principal, noté algo que me hizo detenerme un momento.
Los que hablaban eran hombres.
No fue una sorpresa. Tampoco creo que sea una situación exclusiva de una industria, una ciudad o un sector en particular. Lo interesante no fue la composición del panel. Lo que llamó mi atención fue la diferencia entre quienes estaban arriba del escenario y quienes ocupaban las sillas frente a él.
Y entonces apareció una pregunta más interesante que cualquier discusión sobre representatividad:
¿Quiénes terminan sentados en la mesa donde se construyen las conversaciones importantes?
Porque la realidad es que muchas veces el talento ya está presente en la sala.
La experiencia también.
Las ideas también.
Sin embargo, no todas las voces tienen el mismo nivel de influencia.
Durante años hemos hablado de capacitación, formación y desarrollo profesional. Y todo eso importa. Pero hay algo que rara vez analizamos: la diferencia entre estar presente y ser considerado.
Hay personas que participan de una industria.
Y hay personas cuya opinión es buscada cuando esa industria necesita tomar decisiones.
No siempre son las más preparadas.
No siempre son las más innovadoras.
Pero suelen ser las que lograron construir legitimidad dentro de determinados espacios.
Eso me llevó a pensar que quizá la conversación no debería centrarse únicamente en quién está hablando, sino en cómo se decide quién habla.
Porque las oportunidades visibles suelen ser la consecuencia de procesos invisibles que ocurrieron mucho antes: relaciones construidas en el tiempo, confianza acumulada, acceso a determinados círculos y reconocimiento dentro de una red.
Comprender esto cambia por completo la mirada.
Deja de tratarse solamente de talento.
Empieza a tratarse también de visibilidad.
Y eso representa un desafío para cualquier persona que quiera crecer profesionalmente.
No basta con hacer bien el trabajo. También es necesario aprender a ocupar espacios, participar en conversaciones relevantes y construir presencia en los lugares donde se generan oportunidades.
Quizá la pregunta más importante no sea quién está hoy sentado en la mesa.
Quizá la pregunta sea…. qué estamos haciendo para que más personas tengan la posibilidad real de llegar hasta ella.
Porque las mejores ideas no siempre están sobre el escenario.
Muchas veces están sentadas entre el público.
Consultora en funcionamiento organizacional – Liderazgo · Continuidad operativa · Intervención en crisis empresariales.

Suscribite al newsletter de Neuquén21
Las noticias más importantes de Neuquén y Vaca Muerta, cada semana en tu email.