La basura de la región también genera cuentas pendientes. San Patricio del Chañar admitió por escrito que le debe dinero a la Municipalidad de Neuquén por enviar sus residuos al Complejo Ambiental Neuquén, el predio donde la capital trata y dispone la basura propia y la de localidades vecinas. El acuerdo que formaliza ese reconocimiento quedó aprobado por decreto del intendente Mariano Gaido y se publicó este lunes 24 de agosto en el Boletín Oficial municipal.
El acta acuerdo, que firmarán las dos municipalidades, ordena una discusión de fondo: quién paga el tratamiento de los residuos que cruzan de un ejido a otro. La capital cobra por ese servicio una tasa de compensación ambiental por basura de “extraña jurisdicción”. El nombre suena técnico, pero la idea es simple. Los residuos que llegan desde afuera del ejido capitalino pagan por su tratamiento y su disposición final. El Chañar acumuló esa tasa sin cancelarla y ahora reconoce la deuda de manera formal.
Qué reconoce El Chañar y qué falta saber
El texto publicado no difunde el monto de la deuda ni el esquema de pago acordado. Esos detalles quedaron en el cuerpo completo del acta que las partes deben suscribir. Sí queda claro el sentido del acuerdo: el municipio del Chañar acepta la obligación y regulariza su relación con la capital, que administra un complejo de tratamiento de escala regional. Para la Municipalidad de Neuquén, además, el reconocimiento convierte una acreencia difusa en un crédito concreto y exigible.

Un esquema regional que se consolida
El caso no es aislado. El Complejo Ambiental Neuquén recibe residuos de otras localidades del área metropolitana, como Vista Alegre, bajo la misma lógica: el municipio que envía paga y la capital trata y entierra. Ese esquema le da salida a un problema que los pueblos chicos no pueden resolver solos, porque montar y operar un relleno sanitario propio exige una escala y una inversión que no tienen. La contracara es que el servicio se cobra, y el que se atrasa acumula deuda, como muestra ahora el caso del Chañar.
Para la capital, la tasa cumple una doble función. Financia parte de la operación del complejo y compensa el costo ambiental de recibir basura ajena dentro de su ejido. Por eso el cobro a los municipios vecinos dejó de ser un gesto de buena voluntad y se transformó en una política sostenida de la gestión Gaido: el servicio regional existe, pero tiene precio.
Lo que viene
El próximo paso es la firma del acta entre los dos municipios, que dejará fijados el monto reconocido y la forma de pago. Ese documento va a mostrar, en números, cuánto cuesta llevar la basura de una localidad productiva del área metropolitana hasta el Complejo Ambiental Neuquén. También va a servir de referencia para el resto de las localidades que usan el predio: el que deposita, paga; y el que debe, tarde o temprano firma un reconocimiento como el del Chañar.
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