Una desarrolladora neuquina nueva quedó formalizada este viernes 21 de agosto, con la publicación de su constitución en el Boletín Oficial de la provincia. Se llama DV – Desarrolladora S.R.L., tiene domicilio en la ciudad de Neuquén y un objeto que abarca casi todos los negocios de la cuenca. La firma junta desarrollos inmobiliarios, construcción modular, corralón y logística para la industria del petróleo. Todo bajo un mismo paraguas societario.
Vivienda modular, corralón y servicios petroleros en una sola empresa
El objeto social funciona como un catálogo de la economía regional. Incluye la compra, venta, loteo y administración de inmuebles, además de obras viales, civiles e industriales, movimientos de suelo y venta de áridos. También suma un corralón-ferretería, el alquiler de vehículos livianos y pesados —con o sin chofer— y los servicios de apoyo y logística para la industria hidrocarburífera y gasífera, desde maquinaria hasta tráilers y repuestos.

El renglón más llamativo es el de la construcción industrializada. La empresa podrá fabricar, vender, importar y exportar kits de paneles SIP, viviendas prefabricadas llave en mano y módulos transportables. Los paneles SIP son placas estructurales con núcleo aislante, un sistema de construcción en seco que permite montar una casa en semanas en lugar de meses. Ese formato ganó terreno al calor de la demanda habitacional que genera Vaca Muerta, porque acorta plazos y reduce la mano de obra en el lugar.
La apuesta de esta desarrolladora neuquina dibuja, entonces, un modelo de negocio todo terreno. Una misma estructura puede lotear un terreno, levantar viviendas con paneles, venderle materiales a otros constructores y alquilarle camionetas y tráilers a una operadora. En la cuenca, ese cruce entre el negocio inmobiliario y los servicios para la industria energética se volvió una fórmula cada vez más habitual entre los capitales regionales.
Tres empresas nuevas, tres fotos de la economía provincial
La misma edición del Boletín Oficial publicó otras dos constituciones que completan el cuadro. El Faro de Lolog S.A.S., con base en Junín de los Andes apunta a la gastronomía, la hotelería, los eventos y el negocio inmobiliario de la cordillera. KUBO S.A.S., de Cutral Có, arranca para dedicarse al equipamiento informático, el desarrollo de software y el monitoreo de alarmas.
Leídas juntas, las tres altas cortan de manera transversal la economía neuquina: turismo en la cordillera, tecnología en la comarca petrolera y construcción más servicios en el corazón de la cuenca. Ninguna nace como un gigante, pero el diseño de sus objetos sociales muestra dónde ven negocio los emprendedores locales durante el ciclo expansivo del shale.
Lo que viene ahora para la desarrolladora neuquina es la vida comercial real: conseguir tierra, clientes y contratos. El objeto social habilita muchos frentes a la vez, aunque el mercado dirá cuál de todos —la vivienda industrializada, el corralón o la logística petrolera— termina siendo el motor de la empresa.
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