El balance de gestión Figueroa en Neuquén tiene voz oficial: Juan Luis «Pepe» Ousset, jefe de gabinete de la provincia y mano derecha del gobernador durante más de 25 años, hizo un repaso integral de los dos años y medio de mandato y proyectó el horizonte a 2030 en una entrevista exclusiva a Santiago Montórfano para AM 550, con simulcast en 247 Canal de Noticias dentro del programa Otro Dato. La conversación, emitida el 23 de mayo de 2026, dejó la frase que resume la doctrina del Ejecutivo provincial: «Estamos en la antesala de un cambio de escala en Neuquén».
El funcionario ordenó la conversación alrededor de un eje único —el balance de gestión Figueroa medido en obras, ratios fiscales y reglas nuevas— y aportó cifras concretas: USD 1.260 millones de deuda pública al asumir (50% ya cancelada), USD 4.000 millones de déficit de infraestructura, 700 escuelas tráiler heredadas y un plan vial de 1.550 km en intervención simultánea que supera todo lo construido en la historia previa de la provincia. La doctrina general la sintetiza con una frase corta: «No es Vaca Muerta, es Neuquén».
Las cifras del cambio: 1.550 km de rutas, 85.000 m² de escuelas y 40.000 m² de salud
El argumento más sólido del jefe de gabinete para defender la gestión Figueroa Neuquén está en los números de obra pública. «En toda la historia se hicieron 1.000 km de rutas en la provincia. Nosotros ya llevamos en ejecución o próximas a iniciar 900 km de rutas nuevas, más 650 km de repavimentación. Es decir, estamos interviniendo en más de 1.550 km», precisó Ousset. La inversión en escuelas suma más de 85.000 m² en construcción y la de salud más de 40.000 m².
El funcionario insistió en que ese volumen no es producto de mayor recaudación sino de una decisión política. «Antes también había recursos y estaba la posibilidad de generar inversiones públicas, no se hacían. Ahí está el diferencial de este gobierno», planteó. La provincia, según detalló, está hoy en el puesto número tres en ratios financieros del país, con desocupación que bajó un 60% y pobreza con caída superior al 55% desde el cambio de gestión.
La doctrina «no es Vaca Muerta, es Neuquén»: cómo se redistribuyen las regalías
Ousset puso reparo a la narrativa que atribuye todo el cambio a la formación shale: «Cuando dicen ‘Vaca Muerta’ en realidad no nos gusta mucho. Consideramos que es simplemente una roca que la naturaleza ubicó en la provincia del Neuquén, como ubicó otras rocas en otros lugares, pero fueron los neuquinos quienes con esfuerzo, imaginación, inteligencia y perseverancia logramos generar las condiciones para que esta roca tenga la potencialidad que todos ven».
El segundo pilar de la doctrina es la redistribución. «Hay gente que dice ‘a mí Vaca Muerta no me llega’. Y tiene razón cuando lo ve solo desde el sector privado. Ahí está el sector público para redistribuir. Todas las escuelas que estamos haciendo en la provincia son producto de las regalías. La inversión en salud, lo mismo. La inversión en seguridad, lo mismo», explicó. Con las operadoras, la provincia firma cuatro compromisos obligatorios: inversión en educación (becas Gregorio Álvarez, financiadas en parte por las propias petroleras), inversión en formación (Instituto Vaca Muerta), inversión en cadena de valor con proveedores neuquinos, e inversión en infraestructura vial para Vaca Muerta. «Con las operadoras se trabaja en Vaca Muerta. Con las regalías nosotros desarrollamos toda la provincia».
Defensa del RIGI con números: «Perdemos 3 millones, ganamos 1.000»
Sobre la crítica opositora al Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), Ousset fue contundente. «Acá partimos de una injusticia original que tiene que ver con algo que no podemos modificar, que es la coparticipación nacional. Nosotros aportamos por tres lo que nos vuelve. Cada neuquino aporta tres veces lo que recibimos», repasó. Y bajó a números: «Cuando uno verifica cuánto perdemos en términos de coparticipación versus cuánto ganamos en términos de inversiones en los próximos años, el número es USD 3 millones perdemos y USD 1.000 millones ganamos en ingresos brutos y actividad económica«.
El razonamiento del funcionario sostiene que la seguridad energética argentina y la paz social neuquina son activos que la provincia entrega al país: «Mostrar que están todos los actores alineados en brindar seguridad energética es algo muy cotizado y valorado en el mundo».
El anillo norte de electricidad y la equidad geográfica
El otro eje de la gestión Figueroa Neuquén es la equidad territorial. El anuncio reciente del cierre del anillo norte de electricidad —concretado el 21 de mayo y comunicado por Neuquén Informa— viene a corregir lo que Ousset llamó «una injusticia incomprensible»: «Tenemos un gasoducto en el norte neuquino que va a Chile, pero nuestra gente no tenía gas. Empezamos a priorizar las acciones hacia donde tienen que ir, y eso es decisión política».
La obra abre una segunda capa de impacto: Villa La Angostura y Villa Traful pasarán a abastecerse por interconexión eléctrica. «Hoy generamos energía con gasoil en Villa La Angostura que le cuesta millones de dólares a todos los neuquinos. Con esos fondos se podrían hacer cosas electoralmente más redituables. Ahí está la mirada de alguien que piensa no solamente en la próxima elección, sino que piensa en cómo vamos a vivir del turismo cuando ya no exista Vaca Muerta», definió Ousset.
Pactos de gobernanza: el cambio de paradigma con los municipios

El instrumento que articula el balance de gestión Figueroa con los gobiernos locales son los pactos de gobernanza. Ousset lo describió como un «cambio de paradigma» más que de rumbo: «El gobernador les plantea el cuadro de situación: reconocemos que no va a haber inversión por parte del gobierno nacional. Tenemos que trabajar con nuestros recursos. Tienen que tener sintonía respetando sus autonomías. Basta de exceso de personal para tareas que no son necesarias. Basta de contrataciones sin sentido. Hay competencias municipales y hay competencias provinciales. Anteriormente, ni los municipios hacían lo suyo ni la provincia hacía lo suyo. Hoy ambos ordenados».
El resultado, según el funcionario, es político: intendentes que perdieron las elecciones de abril de 2024 —incluidos sectores del MPN Azul y otras fuerzas— hoy se «amoldaron al cambio». «Entendieron que esto les da rédito. La gente ve que se está haciendo con sus recursos las obras que la localidad necesita».
Hacia 2030: cero deuda pública y cero déficit de infraestructura
La meta cuantificable del balance de gestión Figueroa es 2030. «Aspiramos a que para 2030 la provincia del Neuquén deje de tener la deuda que teníamos cuando llegamos (de hecho ya la disminuimos en más del 50%) y deje de tener el déficit de infraestructura que tenía», precisó Ousset. Esa meta —cancelación total de la deuda heredada de USD 1.260 millones más eliminación del agujero de obras públicas de USD 4.000 millones— se sostiene sobre dos supuestos: que la producción de petróleo y gas duplique los volúmenes actuales hacia el final de la década, y que la provincia siga capturando la renta hidrocarburífera bajo el esquema de cuatro inversiones obligatorias de las operadoras.
Más allá de los hidrocarburos, el funcionario miró hacia el horizonte pos-Vaca Muerta. «El nuevo horizonte tiene que ver con el GNL y con compensar al Neuquén del turismo y la producción. Para eso estamos pavimentando la ruta 11 Moquehue-Pehuenia, las rutas 21 y 23 en el norte, el paso internacional Mamuil Malal y el corredor de cargas por Pino Hachado. El «Camino de la Fe» recorrerá la provincia de norte a sur. Todo eso es preparación para una economía que dependa menos del subsuelo y más del territorio.
La pregunta 2027 y la respuesta «somos equipo, no estrategas»
El cierre de la entrevista llegó a la política electoral. Ante la consulta sobre los plazos de 2027 y su fama de estratega, Ousset bajó la pelota. «Primero te quito esa fama. No es así. Acá somos un equipo de trabajo conducido por Rolando hace más de 25 años, que tiene muy claro hacia dónde ir. Cada uno con sus perfiles y sus roles. Hemos construido un gran espacio que no es partidario, es generacional. Si me preguntás cuál es la estrategia: hacer una gran gestión, dar respuesta a los problemas estructurales que tiene la provincia».
El dato que más interpela hacia 2027 no es electoral sino demográfico: 21.000 cambios de domicilio a Neuquén durante 2025 y 58.000 desde el último censo. «La actividad hidrocarburífera va a generar muchísimo movimiento, muchísima mano de obra. Necesitamos que todo eso sea aprovechado por los neuquinos. Para eso hay que formarse. Por eso creamos el Instituto Vaca Muerta, el Empleo Neuquén y las becas Gregorio Álvarez». Es el cierre operativo de la gestión Figueroa Neuquén: en la lectura del jefe de gabinete, la próxima elección no se gana con relato sino con obras que la ciudadanía pueda «tocar y ver».
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