Una compañía con más de un siglo en la industria petrolera suma su nombre a la lista de operadores del shale neuquino. Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR) confirmó en octubre de 2026 que la Provincia le adjudicó tres áreas de exploración en la formación. El desembarco de PCR en Vaca Muerta llega con un compromiso de US$55,6 millones en inversiones exploratorias y la perforación de tres pozos horizontales. La empresa lo comunicó a través de una publicación en LinkedIn. Los plazos de perforación, en cambio, no forman parte del anuncio.
Qué áreas recibió PCR y cuánto va a invertir
Las tres áreas son Águila Mora Noreste, La Tropilla I y Santo Domingo II. Según informó la compañía, la adjudicación se dio en el marco del plan de desarrollo de la formación que impulsa el Gobierno provincial. Un área de exploración es un bloque donde todavía no hay producción comprobada. Es decir, el operador invierte para averiguar si hay petróleo o gas en cantidad rentable. Por eso el compromiso de inversión es el dato central del anuncio: sin pozos no hay respuesta. PCR precisó que los US$55,6 millones contemplan la perforación de tres pozos horizontales, la técnica estándar del no convencional. Ese tipo de pozo baja primero en vertical y después avanza en paralelo a la roca para alcanzar más superficie productiva.

Una nueva etapa para el negocio de petróleo y gas
Para la empresa, el anuncio tiene un peso que va más allá de las tres áreas. “Esta adjudicación marca el inicio de una nueva etapa de expansión de nuestro negocio de Petróleo y Gas”, señaló PCR en su publicación. El nombre de la compañía remite a Comodoro Rivadavia, en Chubut, y el mensaje presenta la apuesta de PCR en Vaca Muerta como una extensión de esa experiencia. “Con más de 100 años de trayectoria en la industria petrolera, llevamos nuestra experiencia operativa y conocimiento técnico hacia nuevos desafíos”, agregó. La publicación cierra con una definición de largo plazo: seguir creciendo y “contribuir al desarrollo energético argentino”.
Qué cambia para Neuquén
Para la provincia, cada adjudicación de áreas exploratorias amplía la frontera de Vaca Muerta más allá de los bloques que ya producen. El plan de desarrollo del Gobierno de la Provincia del Neuquén busca justamente eso: que más operadores tomen riesgo en zonas sin producción comprobada. Si los pozos dan resultado, la etapa siguiente es un plan de desarrollo con más inversión, empleo y regalías. Si no, la provincia igual se queda con la información del subsuelo que dejan las perforaciones. En cualquiera de los dos casos, los US$55,6 millones comprometidos son plata que entra en la economía regional durante la etapa exploratoria, sobre todo en servicios y contratistas.
Lo que viene ahora es el calendario. El anuncio no detalla cuándo empieza la perforación ni en qué orden se van a trabajar las tres áreas. Esos datos van a marcar el ritmo real del proyecto, porque un compromiso exploratorio se mide en pozos terminados y no en comunicados. Mientras tanto, la apuesta de PCR en Vaca Muerta confirma que la cuenca sigue atrayendo capital para explorar, incluso de compañías que presentan el shale como un desafío nuevo. El próximo paso a seguir es el primer pozo horizontal. Ahí se va a saber si Águila Mora Noreste, La Tropilla I o Santo Domingo II esconden una nueva zona de desarrollo para la economía neuquina.