La competencia por la renta de Vaca Muerta ya no se juega solo entre Neuquén y Río Negro. Esta semana, el gobernador pampeano Sergio Ziliotto presentó en Santa Rosa un plan para meter a La Pampa en Vaca Muerta como base de servicios y logística de la industria petrolera. La oferta es agresiva: exención del 100% de Ingresos Brutos y de otros tributos provinciales, con estabilidad fiscal por 15 años. «Queremos empresarios que paguen salarios, no impuestos», resumió el mandatario.
Qué ofrece La Pampa a las empresas petroleras
El programa se llama Plan de Integración Productiva con Vaca Muerta. Apunta a convertir a la provincia en proveedora de servicios y logística para la cuenca. Para eso, el Gobierno pampeano elimina Ingresos Brutos y el resto de los tributos provinciales a las empresas que se instalen. Además, promete que las reglas no van a cambiar durante 15 años. Es decir, una firma que se radique hoy sabe qué impuestos provinciales va a pagar en 2041: ninguno.

El paquete suma otras herramientas. Habrá tierras fiscales a valores promocionales y financiamiento del Banco de La Pampa para los proyectos que se radiquen. Ziliotto también invitó a los municipios a eliminar sus tasas sobre estas inversiones, para que el beneficio sea completo. Y pedirá a Nación que amplíe la subzona franca de General Pico, con el objetivo de sumar ventajas aduaneras en la importación y exportación de insumos energéticos.
Un nodo logístico de 500 hectáreas en 25 de Mayo
La pieza central del plan es física: un nodo logístico de 500 hectáreas en 25 de Mayo, en el oeste pampeano. La ubicación no es casual. El predio queda en el cruce de tres rutas nacionales y cerca de Rincón de los Sauces y de Catriel, dos de las puertas de entrada al corazón de la cuenca. Desde ahí, la apuesta de La Pampa en Vaca Muerta es abastecer a los yacimientos con depósitos, talleres y transporte, sin que las empresas tengan que instalarse en territorio neuquino.
La respuesta a Neuquén y la pulseada por los proveedores
El anuncio llega en la misma semana en que Rolando Figueroa presentó en Neuquén un paquete de rebajas impositivas para la actividad. La coincidencia marca el nuevo tablero: las provincias ya no compiten solo por la producción, sino por dónde se radican los proveedores, los salarios y los impuestos que generan. La Pampa tiene una porción menor de la formación, pero juega con una ventaja distinta. Ofrece suelo barato, cero tributos provinciales y una ubicación de paso entre la cuenca y el centro del país.
Para Neuquén, el desafío es concreto. Buena parte del empleo y de la facturación de Vaca Muerta no está en los pozos sino en la cadena de servicios: transporte, arenas, metalmecánica, mantenimiento. Si esas empresas pueden operar desde 25 de Mayo con impuestos cero, parte de esa actividad puede mudar su domicilio fiscal al otro lado del río Colorado. Las regalías seguirían siendo neuquinas, porque dependen del lugar donde se extrae el petróleo. Sin embargo, Ingresos Brutos, tasas municipales y una parte del empleo quedarían en disputa.
Lo que viene
El plan de La Pampa en Vaca Muerta recién arranca y tiene varios pasos pendientes. La eliminación de tasas es una decisión de cada municipio. La ampliación de la subzona franca de General Pico está en manos de Nación. Y el nodo logístico de 25 de Mayo todavía es un proyecto sobre el mapa. Mientras tanto, la pregunta queda planteada para los proveedores de la cuenca: ¿conviene quedarse en Neuquén con rebajas parciales o cruzar a una provincia que promete no cobrarles nada durante 15 años?