HAW, la cerveza artesanal de San Patricio del Chañar que nació en un quincho y ya suma medallas

El Gobierno provincial difundió este sábado la historia de Carlos Alarcón: arrancó con un curso en 2018, se formalizó tras jubilarse en 2020, accedió a un crédito del IADEP y hoy produce cinco estilos premiados en Aluminé y Chos Malal.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

En San Patricio del Chañar, donde mandan las peras y los viñedos, hay una fábrica de cerveza que arrancó en el quincho de una casa. La cerveza artesanal HAW nació como un pasatiempo de sábado en 2018. Hoy tiene planta propia, cinco estilos y medallas en los certámenes de la provincia. El Gobierno provincial difundió este sábado 31 de octubre la historia de su fundador, Carlos Alarcón, como ejemplo de un emprendimiento que se capacitó, invirtió y se formalizó paso a paso. Es también una muestra de cómo se diversifica la economía de una localidad conocida sobre todo por la fruta y el vino, un tema que sigue de cerca la sección de Economía & Negocios.

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De un curso de fin de semana a una fábrica propia

Todo empezó con un curso de elaboración en el Puesto de Capacitación N.º 2 del Chañar. Alarcón trabajaba durante la semana, así que solo podía cocinar los sábados. «Era un hobby. Cocinábamos los fines de semana porque yo trabajaba durante la semana», recordó. Las primeras tandas salieron de un equipo de 50 litros, con el acompañamiento de los técnicos del establecimiento. Después llegó la jubilación, en 2020, y con ella la decisión de convertir lo aprendido en una empresa. Junto a su familia proyectó la fábrica en el quincho de su vivienda. El primer paso fue comprar un equipo de 100 litros. Luego sumaron fermentadores y un sistema de frío para mejorar la conservación.

Ollas de cocción, fermentadores y sistema de frío en la planta de la cervecería HAW
La planta de HAW pasó de un equipo de 50 litros a uno de 100, con fermentadores y frío sumados gracias a un crédito del IADEP.

El crecimiento exigió más inversión y más espacio. Para eso, el emprendimiento accedió a un crédito del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADEP), el organismo provincial que financia proyectos productivos. Con ese dinero amplió las instalaciones y sumó equipamiento. También tuvo que tramitar las habilitaciones municipales y cumplir las condiciones bromatológicas de la actividad. «Compramos las ollas, después hicimos un equipo de frío, compramos fermentadores y pedimos un crédito para poder ampliar y trabajar mejor», contó Alarcón. Los detalles del recorrido figuran en la difusión oficial del caso.

Cinco estilos y tres medallas en certámenes neuquinos

La cerveza artesanal HAW se elabora en cinco variedades: IPA, Dorada Pampeana, Dry Stout, Irish Red y Session IPA. Cada una tiene su receta y su perfil de aroma, cuerpo y color. Los reconocimientos llegaron en 2024. Ese año la Dry Stout ganó una medalla de bronce en la Fiesta Provincial de la Cerveza Artesanal de Aluminé. La Irish Red obtuvo otro bronce en la Copa Trashumancia de Chos Malal, y repitió el premio en la edición 2025. Además, Alarcón recibió en 2024 una mención como mejor cervecero casero, cuando el proyecto todavía no estaba del todo formalizado. Los certámenes regionales funcionan como vitrina para marcas chicas que buscan entrar al circuito cervecero patagónico, un movimiento que también atraviesa la agenda de Turismo.

Un cervecero con delantal de jean sostiene dos latas de cerveza artesanal frente a un cartel de estilos
Un productor muestra latas de cerveza artesanal; HAW elabora cinco estilos y sumó medallas en Aluminé y Chos Malal en 2024 y 2025.

Un nombre con historia familiar y una obsesión: la limpieza

La marca no salió de ninguna estrategia comercial. HAW son las tres primeras letras del apellido de su esposa, de origen polaco, con el que Alarcón la llama cariñosamente. El nombre surgió durante el curso, cuando un instructor pidió bautizar las elaboraciones. «Era lo que menos habíamos pensado. Entonces dije: pongámosle HAW», recordó. Para el cervecero, el oficio va mucho más allá de mezclar ingredientes. Dice que compra siempre la mejor materia prima para lograr un producto fresco y tomable. Pero el punto que más remarca es otro. «El secreto de todo esto es la limpieza. Antes, durante y después de la elaboración», explicó, porque la cerveza se contamina rápido si se descuidan los procesos.

El caso de la cerveza artesanal HAW muestra el camino típico de una pyme neuquina: capacitarse, invertir, pedir crédito, habilitarse y mejorar de a poco. En el Chañar, esa ruta suma una actividad nueva al entramado frutícola y vitivinícola, el tipo de diversificación que se analiza en Energía & Sociedad. Lo que viene ahora es sostener la calidad y consolidar la marca en el mercado regional. Alarcón lo resume sin vueltas: «Tenemos un compromiso con la gente porque ya estamos dentro del mercado». Quien quiera conocer la fábrica y los productos puede hacerlo a través de la cuenta de Instagram cervezahaw.

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