Halliburton se baja de Sea Lion: por qué la gigante de servicios petroleros se corre de Malvinas

La firma ratificó este viernes 2 de octubre que no participará en exploración ni producción en las islas, tras un requerimiento directo de la Cancillería. Milei celebró el resultado y empuja una ley con sanciones más duras.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.
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El proyecto petrolero Sea Lion, en aguas de Malvinas, acaba de perder a uno de los proveedores más grandes del mundo. Halliburton es una de las principales firmas que aportan tecnología, equipos y personal especializado para la extracción de crudo. Este viernes 2 de octubre ratificó que no trabajará en ese yacimiento. Tampoco participará en ninguna actividad de exploración o producción de hidrocarburos en las islas ni en sus aguas circundantes, según informó Reuters. La definición llegó después de un requerimiento directo del gobierno argentino. Para la industria petrolera es una señal fuerte: la presión diplomática empieza a pesar en las decisiones de negocio de las compañías globales.

Qué pidió la Cancillería y qué respondió la empresa

Según el material difundido, la compañía se comunicó con las autoridades argentinas. Esas autoridades habían planteado dudas sobre una posible participación de Halliburton en el proyecto. También habían consultado cómo se aplicaría la legislación vigente —y la que está en trámite— a las actividades en el territorio en disputa. La respuesta fue categórica: la firma no operará en Sea Lion ni en ningún otro desarrollo de la zona. El pedido forma parte de una ofensiva legal y diplomática que la Cancillería argentina desplegó durante septiembre contra las empresas vinculadas al yacimiento.

Fachada del Palacio San Martín, sede de la Cancillería argentina, en Buenos Aires
La Cancillería desplegó durante septiembre una ofensiva legal y diplomática contra las empresas vinculadas al yacimiento Sea Lion.

Milei celebró y empuja sanciones más duras

Conocida la decisión, el presidente Javier Milei la celebró desde sus redes sociales. En un texto publicado en su cuenta de Instagram, atribuyó el resultado a un «trabajo de la Secretaría de Legal y Técnica y la Cancillería». El festejo no es casual. En septiembre, el propio Milei presentó un proyecto de ley para endurecer severamente las sanciones contra las firmas que operen de manera ilegal en Malvinas. Esa estrategia eleva la tensión con el Reino Unido. Sin embargo, ya muestra un efecto disuasorio sobre el sector privado internacional, y la respuesta de Halliburton lo confirma.

Un yacimiento de 1.700 millones de barriles

La disputa no es menor. Sea Lion está ubicado a 225 kilómetros al norte de las islas y la Argentina lo rechaza desde su descubrimiento, en 2010. El yacimiento marítimo guarda una reserva estimada de 1.700 millones de barriles de crudo. Desarrollarlo exige equipos de perforación, servicios de pozo y personal altamente calificado. Ese es justamente el negocio de proveedoras como Halliburton. Sin esos contratistas, cualquier operador enfrenta más costos, más demoras y menos opciones técnicas. Por eso la salida de una firma de ese tamaño pesa más que un comunicado.

Qué mira la industria desde Neuquén

El episodio también se lee desde la cuenca neuquina. Las grandes proveedoras globales tienen en la Argentina clientes, contratos y equipos, y Vaca Muerta concentra buena parte de esa demanda. Para una firma de servicios, quedar en la mira del gobierno argentino por un contrato en Malvinas implica un riesgo sobre un negocio mucho mayor en el continente. Esa ecuación entra en cualquier decisión de este tipo. La política exterior y la economía de los hidrocarburos quedaron, otra vez, enlazadas.

Lo que viene ahora es el recorrido del proyecto de ley en el Congreso y la reacción de las demás empresas vinculadas a Sea Lion. Si otras proveedoras siguen el camino de Halliburton, el desarrollo del yacimiento se complica más allá de la pulseada política. Para el sector petrolero argentino, el mensaje quedó claro este fin de semana: operar en Malvinas tiene un costo, y las compañías ya empezaron a calcularlo.

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