Setenta metros cúbicos de hormigón son poca cosa al lado de una locación petrolera. En la Meseta de Neuquén capital, sin embargo, ese volumen tiene otro peso: es la primera señal visible del tercer edificio del Polo Científico Tecnológico. Las cuadrillas de la Municipalidad de Neuquén ya volcaron esa cantidad en septiembre para las fundaciones y los cimientos. La obra demanda más de 7.000 millones de pesos, financiados por completo con superávit del presupuesto municipal. El plazo de ejecución es de un año.
Cuatro plantas, una pasarela y 4.500 metros de estacionamiento
El módulo tendrá 1.700 metros cuadrados cubiertos repartidos en cuatro plantas. Se conectará con los dos edificios anteriores a través de la pasarela que ya une los módulos 1 y 2. Además, en paralelo se construyen 4.500 metros cuadrados de estacionamiento. Todo está en el Distrito 2 de la Meseta, la zona alta de la ciudad. Con este edificio se completa el conjunto de tres naves públicas previstas para ese sector. Las parcelas linderas, en cambio, quedarán reservadas para inversiones privadas que se sumen al ecosistema de innovación local y regional.

Mariel Bruno, subsecretaria de Infraestructura y Mantenimiento, lo resumió sin rodeos: «Es un edificio básicamente de hormigón. Luego tiene carpintería metálica en aluminio y las instalaciones que se necesitan para que este tercer módulo comience a funcionar». La funcionaria explicó que el arranque de las excavaciones coincidió con días de mal clima. Aun así, según su relato, los equipos pudieron ordenar rápido el frente de trabajo y sostener el cronograma. «Trataremos, como siempre, de poder acortar esos plazos para disponerlo lo antes posible», agregó.
Biomedicina y laboratorios para la Universidad del Comahue
El destino del edificio lo diferencia de los anteriores. Estará orientado a la investigación médica, la biomedicina y el desarrollo tecnológico aplicado a la salud. Por eso el proyecto incluye laboratorios científicos y áreas específicas para la Universidad Nacional del Comahue, a partir de convenios institucionales. La idea es que el Polo Científico Tecnológico funcione como un espacio de escala metropolitana, capaz de atraer startups locales e internacionales. En una ciudad cuya economía gira alrededor de Vaca Muerta, la apuesta busca diversificar la matriz productiva con ciencia y salud.
Superávit propio, sin crédito ni aportes de otros niveles
El dato financiero es el que más pesa políticamente. Los 7.000 millones de pesos salen íntegramente del superávit municipal, sin endeudamiento ni fondos provinciales o nacionales. El intendente Mariano Gaido había anunciado la licitación de este tercer edificio en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante. Ahora ese anuncio ya tiene hormigón en el terreno. Para el municipio, financiar obras de este tipo con recursos propios es la prueba de que las cuentas están ordenadas. Para quien sigue la obra pública en la capital, es también una forma de medir cuánto margen fiscal tiene la ciudad.
Lo que viene ahora es un año de obra civil, con la posibilidad de acortar plazos si el clima acompaña. Después vendrán los convenios con la universidad, el equipamiento de los laboratorios y la llegada de las primeras empresas a las parcelas privadas. Recién entonces se sabrá si el Polo Científico Tecnológico consigue lo que promete: que la Meseta produzca conocimiento y no solo viviendas. Mientras tanto, el tercer módulo ya empieza a asomar sobre el suelo.