La energía de Vaca Muerta busca un cliente nuevo: la inteligencia artificial. Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, presentó la propuesta a comienzos de octubre en la Argentina Week de París. El plan es instalar centros de datos en Vaca Muerta alimentados con gas de la propia cuenca. La compañía ya tiene 800 MW de generación eléctrica disponibles para un eventual proyecto de ese tipo en territorio neuquino. La idea es simple, aunque ambiciosa: convertir el gas en electricidad dentro de la Argentina y venderla a una industria que paga bien por ella.
Por qué la inteligencia artificial necesita tanta electricidad
Los grandes centros de datos consumen cantidades enormes de energía. La necesitan para entrenar y operar los modelos de inteligencia artificial, que funcionan sin pausa. Según las proyecciones que circulan en el sector, la demanda eléctrica global de estas instalaciones podría pasar de 176 GW en 2023 a 325 GW en 2030. Es decir, casi se duplicaría en apenas siete años. Ese salto explica por qué las tecnológicas salieron a buscar energía por todo el mundo.

El costo pesa tanto como el volumen. La electricidad representa entre el 40% y el 60% de los gastos operativos de un centro de datos. Por eso, un suministro abundante, estable y barato se convierte en una ventaja decisiva para atraer esas inversiones. Ahí es donde la Argentina, y sobre todo Neuquén, entra en la conversación. La cuenca tiene gas de sobra, infraestructura ya instalada y una industria acostumbrada a proyectos de gran escala, como se ve en la cobertura de Vaca Muerta.
Qué pone Pampa sobre la mesa
Pampa Energía es uno de los principales productores de gas de la cuenca neuquina y, además, el mayor generador privado de electricidad del país. Esa doble condición le permite cubrir toda la cadena: extrae el gas, lo transforma en energía y la entrega al cliente final. La empresa ya participa en la producción de gas, el procesamiento de líquidos y la fabricación de urea. Alimentar centros de datos en Vaca Muerta sería un paso más en esa estrategia de agregarle valor al gas antes de exportarlo.
Los 800 MW disponibles no son un dato menor. La compañía analiza cómo aprovechar esa capacidad para atender una demanda que crece a gran velocidad en distintos países. El recurso está; lo que falta es que la inversión aterrice. Mientras tanto, la propuesta llega en un momento en que otras regiones del mundo también compiten por quedarse con esos proyectos, y lo hacen con energía más cara.
Qué le dejaría a Neuquén
Un centro de datos no es solo un galpón lleno de servidores. Requiere profesionales especializados, servicios tecnológicos, telecomunicaciones, construcción y mantenimiento permanente. También abre oportunidades para proveedores locales y genera puestos de trabajo calificados, algo que la provincia viene buscando para diversificar una economía atada al precio del barril. El efecto se sentiría en varios sectores a la vez, desde la obra civil hasta los servicios digitales, un terreno que seguimos en Tecnología e Innovación.
Lo que viene ahora es la parte difícil: pasar de la presentación en París a un proyecto con nombre, inversor y fecha. Pampa tiene la energía y la infraestructura; el resto depende de que alguna de las grandes tecnológicas mire hacia la Patagonia. Si eso ocurre, los centros de datos en Vaca Muerta pueden convertirse en una forma nueva de exportar gas neuquino: como servicio digital y no como molécula. Por ahora es una propuesta sobre la mesa. Pero ya tiene algo que pocas propuestas tienen en la economía regional: 800 MW listos para usar.

